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El agua del grifo de Madrid

En Madrid, el agua se almacena en 14 embalses, entre los que destacan algunos como El Villar, El Atazar, Navacerrada, Valmayor, Santillana, Pedrezuela, etc.

Tras su almacenamiento, el agua se somete a tratamiento de potabilización en las diversas ETAP (Estaciones de Tratamiento de Agua Potable) que existen en la Comunidad de Madrid.

Finalmente, el agua ya tratada se distribuye a diversos depósitos reguladores desde los que se vuelve a distribuir de nuevo hasta las acometidas de las edificaciones.

Todo el proceso de captación, almacenamiento en embalses, tratamiento en ETAP y distribución hasta las acometidas de las edificaciones lo lleva a cabo el gestor, que en el caso de Madrid es el Canal de Isabel II, responsable de la calidad del agua de consumo hasta la acometida.

Desde el punto de acometida (contador de agua general de la edificación) hasta el grifo de la vivienda, la responsabilidad de la calidad del agua es del propietario de esas instalaciones.

Debido a todo lo anteriormente expuesto, es muy recomendable en toda edificación tener instalado un grifo de muestreo en la tubería de entrada a dicha edificación, justo tras el contador general del edificio, para que si aparece cualquier incidencia que pueda afectar a la calidad del agua de consumo, se pueda tomar una muestra de agua en dicho grifo con el fin de dirimir si la responsabilidad es del gestor (Canal de Isabel II) o del propietario de la instalación interior.

En Madrid capital, el agua de consumo que obtenemos del grifo, presenta unas características típicas de una región de terreno granítico, por lo que existe una filtración natural, resultando un agua que apenas tiene contenido en sales minerales. La conductividad es muy baja (habitualmente entre 100 y 200 microS/cm a 20ºC) y el pH suele estar comprendido como media entre aproximadamente 7 y 8,5.

El Canal de Isabel II utiliza cloraminas para desinfectar el agua en las ETAP. Debido a esto, en el agua del grifo el nivel de cloro libre residual es cero, mientras que sí se detecta cloro combinado residual (aproximadamente entre 1-1,5 mg/l) con un efecto desinfectante más prolongado en el tiempo que el primero.

Así pues, en Madrid, gozamos de un agua de consumo de una calidad muy buena, con un contenido muy bajo en sales minerales y que cumple con creces los parámetros fijados por la legislación vigente.

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