www.madrid.es

AYUNTAMIENTO historia de madrid

Está en:

Madrid bajo el signo del reformismo ilustrado

Ventura Rodriguez. Fuente de Neptuno. 1777. Dibujo. Museo de la Historia
Ventura Rodríguez, Fuente de Neptuno, 1777, dibujo. Museo de Historia

Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV de Francia, entró triunfalmente en Madrid el 18 de febrero de 1701, sucediendo en el trono a Carlos II, último representante de la dinastía de los Austrias, fallecido hacía poco. Tras una larga contienda contra el otro pretendiente al trono de España, el archiduque Carlos de Austria, en la que la ciudad de Madrid fue tomada en dos ocasiones, 1705 y 1710, el candidato francés llegó al trono español con el nombre de Felipe V, iniciándose con él una nueva dinastía, la de los Borbones que se caracterizará por el centralismo y el reformismo políticos. Madrid adquirió bajo esta nueva dinastía un nuevo valor estratégico-político y se convirtió en el centro del poder económico del país.

El incendio fortuito del Alcázar en la nochebuena de 1734 decidió al rey Felipe V a encargar la construcción de un nuevo palacio real, que encomendó al arquitecto italiano Filippo Juvarra y tras la muerte de éste al también italiano Giovanni Battista Sacchetti. El nuevo palacio quedaría ultimado en 1764, a poco de la llegada de su hijo Carlos III al trono por fallecimiento de su hermanastro Fernando VI.

La creación de las Academias y de otras instituciones científicas y educativas, tendentes a la difusión y protección de las ciencias y las artes, abrió nuevos cauces a la actividad intelectual. En 1717 se fundó la Real Academia de la Lengua, en 1738 la Academia de la Historia y en 1752, la de Bellas Artes de San Fernando. El Real Seminario de Nobles, con la finalidad de formar a los jóvenes aristócratas se creó, en 1725 y ya en 1775, surgió la Sociedad Económica Matritense de Amigos del País para la promoción de la economía y la enseñanza y como portavoz del reformismo ilustrado. Madrid era, durante esos años,  la ciudad con mayor número de imprentas del Reino y donde, consecuentemente, mayor era el número de libros y publicaciones periódicas editados. A mediados de siglo se contabilizaban en la Villa y Corte veintidós imprentas privadas y tres religiosas que satisfacían las necesidades de libros en España y América. Las imprentas de Joaquín Ibarra y Antonio Sancha fueron las más acreditadas. También se crearon una serie de periódicos. Las tertulias y cenáculos literarios tuvieron un papel destacado localizados en fondas y botillerías como la formada en la Fonda de San Sebastián, próxima a la iglesia de su nombre, tertulia encabezada por Nicolás Fernández de Moratín. El teatro, bajo la influencia de Italia, se representaba ya en salas cubiertas o coliseos y acusaba los criterios ilustrados reflejando las costumbres y la educación moral de la época. Las obras representadas se sometían a las rígidas reglas de unas únicas unidades de acción, tiempo y lugar. Los bailes de máscaras se hicieron muy populares alcanzando a mitad de siglo su mayor esplendor. Se creó una nueva plaza de toros y un teatro, el de los Caños del Peral y se renovó el teatro de la Cruz.

Las artes plásticas, la pintura y la escultura, evolucionaron a un tiempo desde las apasionadas posturas barrocas y rococó hasta fórmulas más idealizadas y clasicistas. La llegada de artistas extranjeros a la corte de los Borbones en relación con la construcción del Palacio Nuevo y otros Sitios reales, significó un motor en la evolución del gusto,  abriendo éste a las tendencias europeas vigentes y a temáticas más variadas que en el siglo anterior. La gran figura artística de la segunda mitad del siglo será Francisco de Goya y Lucientes, tradicional e innovador a un tiempo, inigualable testigo de su época y espíritu ilustrado.

Se construyeron edificios civiles y religiosos de considerable entidad, entre los que sobresalían algunos palacios de la nobleza, el cuartel de Guardias de Corps, el hospicio de San Fernando o el Seminario de Nobles. Se emprendieron programas de embellecimiento urbanístico como los acometidos en la primera mitad de siglo en los alrededores del río, el Prado Nuevo, gracias a la iniciativa del regidor Marqués de Vadillo, secundado por su arquitecto Pedro de Ribera. La ciudad y los Sitios reales de su alrededor se convirtieron en objetivo del embellecimiento y ordenación urbanos. Bajo el sucesor de Felipe V, Fernando VI, se acometió el registro en plano de todas las casas de Madrid, mediante su agrupamiento en manzanas y su numeración a cargo de Nicolás de Churriguera y José de Arredondo. El Plano topográfico de la Villa y Corte, de Antonio Espinosa de los Monteros, dedicado al Conde de Aranda en 1769, recoge esta iniciativa junto a los datos del catastro.

En el reinado de Carlos III las mejoras urbanas se intensificaron gracias al impulso del conde de Aranda secundado por José de Hermosilla. La gestión de la ciudad conoce una superposición de estrategias en las que predomina el dirigismo de la corona en un claro declinar del poder local. La ciudad se había convertido en estandarte del poder real. En torno a 1767 se preparó un ambicioso programa urbano que tuvo su mayor logro en la reordenación del Prado de San Jerónimo, la antigua vaguada del arroyo de la Fuente Castellana, con su armonioso proyecto circoagonal, bordeado por fuentes que simbolizaban el agua y la tierra y vías arboladas que tenían como límites las puertas de Atocha y de Recoletos, y que se cruzaban por el nuevo trazado de la calle de Alcalá que desembocaba en la nueva puerta de su nombre. A estos proyectos se sumó la creación de instituciones científicas como el Gabinete de Ciencias Naturales (futuro Museo del Prado), el Jardín Botánico, el Observatorio Astronómico, situados en este mismo ámbito del este de la ciudad, sin olvidar las tareas de iluminación, higiene y empedrado de las calles, emprendidas por grandes arquitectos como el italiano Francisco Sabatini o los españoles Teodoro Ardemans, Ventura Rodríguez y Juan de Villanueva. Se intentaba, también sin éxito, establecer unas reglas u ordenanzas que rigieran la ciudad.

En marzo de 1766 se produjo un Motín contra el ministro de Carlos III, el italiano marqués de Esquilache, en protesta por la orden de eliminar las largas capas y amplios sombreros gachos usados por el pueblo de Madrid, para sustituirlos por el redingote y el tricornio. Fue el primer episodio de masas de la historia moderna que escondía otra causa de mayor hondura, la subida del precio de los alimentos de primera necesidad provocada por una asoladora sequía. A consecuencia de estos hechos se crearon los alcaldes de barrio para controlar el orden público. En el verano de 1790 se produjo un devastador incendio de la Plaza Mayor, lo que motivó a la reforma y cierre de la misma por el arquitecto Villanueva.

Símbolos de las innovaciones de la ciudad en este siglo son el embellecimiento de las riberas del río, el Paseo de la Virgen del Puerto, el ya citado salón del Prado, la puerta de Alcalá, el Gabinete de Ciencias Naturales, el Observatorio Astronómico o edificios emblemáticos como la Real Aduana y la nueva Casa de Correos. La ciudad acabó el siglo debatiéndose entre un tardío barroco de tipo internacional y un innovador neoclasicismo y una monarquía absoluta afectada por la crisis económica provocada por la guerra contra los ingleses.

La población de Madrid evolucionó. En 1723 se contabilizaban 127.000 habitantes lo que implicaba un cierto estancamiento provocado por la guerra de Sucesión. Al acabar el siglo la villa experimentó un crecimiento notable de más de 50.000 individuos alcanzando en su perímetro las 773 has. rodeada por una serie de paseos suburbanos. Las actividades artesanales y comerciales eran muy intensas en toda la ciudad, destacando en las artes suntuarias. Las Asociaciones comerciales de importancia (los Cinco Gremios Mayores) se activaron para la protección y control de sus negocios e intereses. A fines de esta centuria se creó el primer banco nacional, el Banco de San Carlos. Las tertulias y salones cobraron importancia como medio de comunicación social y cultural, en estas reuniones se formaba la opinión pública y se transmitían las nuevas ideas de los reformadores ilustrados.

Texto e imágenes del Museo de Historia de Madrid

Madrid al minuto...

  • Sábado 19/04/14
  • Enlace externo en nueva ventana:Agencia Estatal Meteorología. Intervalos nubosos
  • Mín. 13º Máx. 26º

Ayuntamiento de Madrid, 2011. Todos los derechos reservados