La muestra permanecerá abierta al público hasta el 23 de marzo en la Sala de Bóvedas

‘La mirada del coleccionista’, fotografía brasileña contemporánea en Conde Duque

12/02/2008
  • La exposición reúne 67 fotos de 35 autores, algunos de ellos muy conocidos en España, como Sebastião Salgado
  • Las obras pertenecen a la colección de Joaquim Paiva que acoge en préstamo el Museo de Artes Contemporáneo de Río de Janeiro

El coleccionista brasileño Joaquim Paiva ha reunido en los últimos 30 años una de las mejores muestras de la fotografía contemporánea de su país. Estas imágenes podrán verse en Conde Duque, en la exposición La mirada del coleccionista. Fotografía contemporánea brasileña de la colección Joaquim Paiva. La muestra, que ha sido presentada esta mañana por la directora general de Archivos, Museos y Bibliotecas del Ayuntamiento de Madrid, Belén Martínez Díaz;  el propio Joaquim Paiva y la comisaria de la exposición, Blanca Berlín, permanecerá en la Sala de Bóvedas del Centro hasta el próximo 23 de marzo.

La mirada del coleccionista recoge 67 fotografías de 35 autores brasileños contemporáneos.

La colección de Paiva está formada por 2.200 imágenes, de las cuales 1.100 han sido cedida en préstamo al Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro. De ellas, se han seleccionado 67 para ser expuestas en Conde Duque.

En la colección no existe una línea temática o formal definida, aunque abundan las atmósferas osadas, las técnicas atrevidas y la trasgresión artística. Los límites de la fotografía se traspasan en muchas de las obras que la componen, en un acto de expresión de la libertad del artista y del propio coleccionista.

Reencuentro con artistas conocidos
En La mirada del coleccionista, como destaca la comisaria Blanca Berlín en el catálogo, nos reencontramos con artistas ya conocidos en España, como Sebastião Salgado, pero con imágenes íntimas muy distintas a las que el fotógrafo ha expuesto en nuestro país. Se incluyen también obras de Claudio Edinger, a quien muchos comparan con Diane Arbus, o Cassio Vasconcellos, y que ha mostrado su trabajo en numerosas galerías europeas. De Rosângela Rennó se pueden contemplar dos composiciones repletas de misterio, que contrastan con el color que aparece en las instantáneas de Miguel Río Branco.
 
La muestra contiene también imágenes de artistas nacidos en otros países, pero afincados en Brasil, como Thomas Farkas, nacido en Hungría y nacionalizado brasileño en su adolescencia, o la suiza Claudia Andujar, autora de una serie sobre los indios yanomami en la que ha volcado gran parte de su vida profesional. Una presencia imprescindible es la del etnólogo francés Pierre Verger, maestro del documentalismo brasileño, del que otros fotógrafos, como por ejemplo, Mario Cravo Neto, se consideran discípulos.

También merece especial atención la riqueza cromática presente en las obras de Antonio Sagesse o Jair Lanes; la plasticidad matérica de Orlando Azevedo, o la precisión compositiva de Cristiano Mascaro, Rinaldo Morelli y Leopoldo Plentz. Valdir Cruz nos sitúa ante dos retratos sin concesiones y André Dusek en las minas de oro de Sierra Pelada que fotografió años antes que su compatriota Salgado.

Junto a Paulo Gil, Amorim, Guimarães y el resto de grandes fotógrafos que forman esta selección, resalta la conmovedora simplicidad de las escenas cotidianas de Luis Humberto, la turbadora creatividad  de Kenji Ota o Milton Montenegro y la ternura de esa fotografía maravillosa de Rogério Reis que ha servido de imagen para esta exposición. Todos ellos forman un conjunto de generaciones e inquietudes creativas del Brasil artístico más heterogéneo y diverso.

Joaquím Paiva
Inició su colección de  fotografía brasileña con la adquisición en 1978 de tres obras de Miguel Rio Branco, y con el tiempo la ha convertido en una de las más importantes de Latinoamérica en su género.

El joven coleccionista se sintió atraído por el colorido vibrante con el que el fotógrafo, ya por entonces reconocido, recreaba la realidad social de su país en una época en que la fotografía brasileña se vinculaba al fotoperiodismo en blanco y negro.  A partir de esa primera adquisición, Paiva convirtió el coleccionismo en una actividad indisociable de su vida, imbuido por el convencimiento de que en Brasil existía -y existe- una producción fotográfica de autor vigorosamente creativa, underground, que trascendía y transciende el mero marco de la fotografía de reportaje.

Para Paiva, fotógrafo, y poseedor también de una importante colección de fotografía internacional, básicamente latina y norteamericana, recopilar arte es hacerlo con la profunda convicción de que el coleccionista debe ejercer su tarea con placer, sin dejarse influir en exceso por las imposiciones y las modas del mercado./

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