Biología y habitats

Los mosquitos son insectos de metamorfosis completa. La mayoría de ellos requieren la presencia de agua como factor clave para el desarrollo completo de su ciclo vital. Tienen una distribución geográfica mundial, con una amplia variedad de familias y géneros. Cada una de las especies tiene características biológicas particulares, circunstancia que condiciona su estatus como animal plaga y determina lugares de vida y comportamientos diferentes. Este hecho resulta de capital importancia desde el punto de vista de su prevención, vigilancia y control y, por tanto, la identificación precisa del insecto resulta paso obligado y fundamental previo a cualquier otra consideración.

Las hembras de mosquito fecundadas depositan sus huevos en agua, normalmente requieren aguas estancadas y con cierto contenido de materia orgánica. Los huevos dan lugar posteriormente a larvas de vida estrictamente acuática. Pasado un cierto tiempo, esas larvas se transforman en una pupa que no se alimenta y que, finalmente, evolucionará a mosquitos adultos. Los machos adultos se alimentan de plantas, mientras que las hembras van a requerir picar animales ya que el alto contenido proteico de la sangre estimula la producción de los huevos para poder reanudar el ciclo biológico.

Existen cientos de especies de mosquitos diferentes, cada una presenta sus peculiaridades biológicas; ciertos mosquitos pican de día, aunque la mayoría sólo lo hacen en el crepúsculo y de noche.

Algunos mosquitos pican en exteriores (exófilos) y otros prefieren hacerlo en el interior de las casas (endófilos).

En general, especialmente en el caso de Madrid por su clima, los mosquitos son estacionales y la actividad de adultos coincide frecuentemente con la primavera y el verano. Sin embargo, el otoño ya es también una estación propicia para la presencia de estos insectos.

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