2025.La Universidad Pública PINTA MALASAÑA

Durante los meses de verano de 2025, se pudieron ver en el patio dorado, los murales realizados para el Festival PINTA MALASAÑA 2025 por los alumnos y alumnas de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid y por la Universidad Rey Juan Carlos. 

 Por primera vez, el Museo de Historia forma parte del festival PINTA MALASAÑA, que este año 2025, celebraba su décima edición. Mira en este vídeo como fue la jornada: 

 

Tras la realización de los murales en el exterior del museo el domingo 27 de abril, ahora puedes disfrutarlos hasta el 7 de septiembre en nuestro Patio Dorado. 

Nos encontramos ante una exposición en la que el arte urbano entra por vez primera en este lugar, un espacio que es memoria de una importante genealogía simbólica como institución en Madrid.

Un Museo que es agente cultural de un barrio impregnado de factores significativos en la ciudad y que conforma un laberinto de sus propias identidades conjugando la historia, el folklore, la tradición, la modernidad y la internacionalidad desde las particularidades más significativas de los barrios madrileños y situado en el corazón de Malasaña. En el contexto cultural que vivimos, la exposición “La Universidad Pública Pinta Malasaña” es relevante por representar un conjunto de creaciones artísticas que suponen una frontera compleja para las sensibilidades colectivas, y sugieren un desafío para su propio acierto y presentación. Un proyecto que se ha gestado con la estrecha colaboración de las Instituciones que la sostienen. Para su creación ha sido imprescindible el apoyo de los agentes culturales y comerciales implicados, así como las implicaciones de las Universidades que participan y de los propios artistas que la han propiciado.

 Tradicionalmente el espacio público ha sido el escenario en el que se han manifestado los imaginarios que conforman la alteridad para los constructos artísticos dominantes desde los ámbitos institucionales o los colonizados posteriormente por el comercio. Son precisamente las intervenciones de carácter popular en sus diversas manifestaciones, las que desde los tejidos culturales han atravesado otros modos de participación. Y son éstas las que han sido capaces de vehicular las preocupaciones colectivas hacia contextos de apropiación popular de los usos de los espacios y de las imágenes que los habitan.

Bajo este paradigma, el diálogo entre las instituciones universitarias como son, en este caso, la Universidad Rey Juan Carlos y la Universidad Complutense de Madrid, las instituciones culturales como el Museo de Historia de Madrid, y los agentes comerciales, como la industria de los materiales para las prácticas artísticas Pèbèo, han protagonizado una relación de intercambios sociales, culturales y artísticos en los que se abordan problemáticas y poéticas contemporáneas desde las necesidades ecosociales más actuales.

Esta exposición reúne el conjunto de cuatro murales realizados por diferentes colectivos de estudiantes de las Facultades de Bellas Artes de las Universidades Públicas de Madrid en el marco del Festival de Arte Urbano Pinta Malasaña. Las obras que aquí se presentan nacieron en la calle, son huellas del pulso urbano, gestos efímeros que dialogan con las texturas del barrio, con sus ritmos cotidianos, con sus historias y tensiones. Son obras que encarnan las preocupaciones y problemáticas de las comunidades, de los barrios, de las sociedades que se conforman en el propio entorno social en el que hoy se muestra. Al ingresar en el espacio museístico, estas piezas cargadas de energía popular y espontánea desplazan su sentido sin perder su origen. Lo que fue intervención fugaz se convierte en testimonio. Lo que surgió en los márgenes del arte institucional encuentra aquí un espacio al que asomarse desde otra temporalidad. Se sugiere como la reconstrucción de un nuevo relato colectivo.

 No te pierdas este vídeo sobre la jornada de pintura del 27 de abril, en PINTA MALASAÑA realizado por Nicole Jaramillo:

 Esta muestra constituye una reflexión sobre las formas en que el arte urbano interpela el espacio público, no solo como soporte, sino como territorio simbólico en disputa. Y al hacerlo, plantea también preguntas sobre los límites habitables entre las artes y las ciudades, entre las instituciones y las calles, entre las comunidades y sus memorias.

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