Espada visigoda de Daganzo de Arriba

Espada (Spatha, tipo Straubing/Nydam)

Hierro y plata / Segunda mitad del siglo V a mediados del siglo VI (visigodo)

Daganzo de Arriba (Madrid) / CE1974/124/57

 

Una espada de Daganzo de Arriba

El azar intervino en la localización de una sepultura en Daganzo de Arriba (Madrid), en octubre de 1929 un carro cargado hundió una losa que había quedado descubierta por las lluvias. En el interior de la tumba se localizaron diversos materiales. Los hallazgos se comunicaron a la Junta Superior de Excavaciones y Antigüedades y se concedió autorización a José Pérez de Barradas y Saturio Fernández Godín para realizar una excavación.

Los trabajos realizados en 1930 sacaron a luz numerosas tumbas de época visigoda orientadas de este a oeste con la cabeza situada hacia el oeste. Tenían lajas de piedra, en caliza o arenisca, numerosas de esas piedras reutilizadas de edificios romanos. Muchas de las tumbas de la necrópolis no contenían ajuar o éste era muy pobre. Destaca una especie de panteón “familiar” con tres sepulturas contiguas y con ciertas similitudes en el ajuar, las denominadas 10, 11 y 12.

De gran interés resulta la tumba número 11. Se localizó un esqueleto juvenil con el siguiente ajuar: un vaso ovoide de barro rojo, un anillo, una espada, dos puntas de lanza, unas tijeras y unas pinzas, unas cuentas de caliza, fragmentos de un colador y se hallaron varios clavos de hierro. Es importante mencionar que la inhumación con armas no es muy habitual en las necrópolis visigodas, pero sí frecuente en enterramientos de finales del siglo IV y del V en el norte y centro de Europa.

De esta panoplia, casi completa, interesa especialmente la espada. Se conocen muy pocos ejemplares de espadas altomedievales en la Península (Castiltierra, Beja, Guereña y San Martín de Finaga) fechadas en los siglos VI-VII, excepto la de Beja de la primera mitad del siglo V, y con algunos paralelos en necrópolis suizas y alemanas.

Se trata de un ejemplar de spatha, arma de origen céltico que fue empleada primero por la caballería romana en el siglo I y que pasó, en la tercera centuria, a ser utilizada por las legiones en sustitución del tradicional gladius. En el siglo IV era ya el arma normal en la infantería romana, siendo adoptada también por los germanos. El tipo de hoja no varía hasta el siglo VIII cuando tiende a adelgazarse hacia la punta y se generaliza un canal central.

Descripción:

Espada de hierro de hombros redondeados y hoja recta, de filos paralelos y terminada en punta, que falta en la actualidad. La espiga es de hierro, de sección rectangular. No se conserva ningún elemento de la empuñadura, salvo un botón de plata, hemisférico, liso con una orla de puntos, que coronaría el pomo.

La espada se depositó en la tumba dentro de su vaina, que era de cuero y se conservan algunos restos adheridos a la hoja, con embocadura de plata realizada con lámina martillada y con un adorno sencillo en los bordes inferior y superior, así como en la línea de unión vertical. La vaina en su parte distal estaba ribeteada con cañas hechas en remaches de plata, dispuestos en series. Es posible que la vaina dispusiera de una ancha abrazadera de plata (quedan restos de plata en la hoja). La contera, sería continuación de las cañas laterales, está prácticamente perdida, únicamente se conserva un fragmento del extremo inferior.

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