Teléfonos y emisoras

Primera centralita de avisos

En 1884 se iniciaron las obras para la distribución de la red telefónica en todos los puestos de incendios

Una década más tarde, gracias al proyecto de reorganización del servicio impulsado por el Conde de Romanones, se establecía que “habrá un libro de teléfono, foliado y sellado, donde se anotarán con horas y minutos todos los incidentes del puesto: relevos, salidas a siniestros, partes que den al superior, etc.”.

Todos los puestos de bomba y cuba y los de carrete darán telefónicamente a los centros de su zona respectiva tres partes diarios a las 8:00, 16:00 y 24:00 h. 

Los avisadores eléctricos

Aparecidos en 1898, consistían en una caja de hierro de fácil manejo adosada en las fachadas de los edificios que realizaba una llamada automática que se recogería en una central instalada en la Dirección (parque de la calle Imperial, 8). Años después, ante el escaso uso que la población hacía de ellos, se retiraron los quince que había repartidos por la ciudad.

En 1908 se adquieren teléfonos modelo mochila de infantería, destinados a conseguir “la indispensable comunicación entre el personal que trabaja en la parte alta y los que disponen la instalación del mangaje en la parte baja”, lo que evitaba tener que dar las órdenes en alta voz.

Tras la Guerra Civil, a mediados de la década de 1940 las instalaciones de radio se completaban con los llamados radio teléfonos, que iban montados en todos los vehículos permitiendo comunicarse entre estos y la central. Al recibir una llamada en cualquier vehículo se encendía una luz al tiempo que sonaba un timbre. 

Desde principios de siglo, al no existir métodos de comunicación tan avanzados, si en un incendio se necesitaba más dotación de vehículos y personal había un bombero -el “campana”- que además de dar los toques correspondientes en los siniestros y tocar la campana de alarma durante el trayecto, se ocupaba de llamar por teléfono a la Dirección desde la casa de algún vecino o establecimiento cercano. Como curiosidad, aún hoy al bombero más joven de la dotación se le llama campana.

Las centralitas

Entrado el siglo XX, llegarían a la ciudad las centralitas telefónicas y los números de los bomberos: el 33232, el 53232, el 080 y en la actualidad el 112.

Las cabinas telefónicas fueron también un soporte valiosísimo para los bomberos, pues a menudo tenían que informar desde ellas a los parques y los sistemas de comunicación por radio analógica no siempre funcionaban a la perfección.

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