La portada del museo. Abierto por Restauración
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El Museo de Historia de Madrid se creó como Museo Municipal en 1929 y fue rebautizado como Museo de Historia de Madrid en el año 2007. En la actualidad, documenta la vida de la capital desde el siglo XVI hasta principios del siglo XX.
El museo está alojado en la parte salvada de los derribos y restaurada del antiguo Hospicio de San Fernando, obra del siglo XVIII de Pedro de Ribera, y en sus inicios se presentaba al público como un museo de historia de la ciudad.
El Real Hospicio de San Fernando se situaba en los terrenos de las Pozas de la Nieve, junto a la puerta de acceso a la ciudad. Fue construido en sucesivas fases desde la segunda mitad del siglo XVII hasta el siglo XIX. Estas obras fueron llevadas a cabo por Pedro de Ribera comenzando en 1721 y finalizando alrededor de 1726. Ribera se encontró con un edificio modesto que amplió y mejoró en sus condiciones higiénicas, adecuándolo para la implantación de diversas fábricas. Realizó su nueva fachada de acuerdo con la política de embellecimiento de Madrid iniciada por Felipe V.
A principios del siglo XX el edificio estaba en una situación ruinosa y se decidió derribarlo. No obstante, las ideas antibarrocas de tratadistas y críticos de arte comenzaron a ser sustituidas por una valoración de los estilos de Churriguera y Ribera. Comenzó un movimiento ciudadano para salvar el Hospicio promovido por Ortega y Gasset, Enrique Repullés y Vargas, Luis Bello, Román Laredo, entre otros intelectuales y arquitectos; a los que se unieron la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y la Sociedad Central de Arquitectos, consiguiendo paralizar la demolición.
La fachada, con la portada, primera crujía y capilla fueron declaradas Monumento Nacional en 1919.
El nuevo Museo Municipal fue inaugurado en el mismo emplazamiento en 1929. Documentaba la vida de la capital desde sus orígenes hasta la época de la Restauración. El Ayuntamiento, votó su conformidad al pliego de condiciones de la Diputación Provincial para la compra de la fachada, primera crujía y capilla, con lo que a él debe Madrid que actualmente pueda contar con la obra más representativa del barroco de Pedro de Ribera.
Pese a las diversas intervenciones de restauración ejecutadas a lo largo de la historia (1924, 1955, 1978,1995, 2001 y 2008), la portada barroca presenta numerosas patologías y problemas de conservación que debe ser subsanados para recuperar el estado de la piedra y la integridad del conjunto.