Arquitectura de la Ermita

Lo más destacado de la historia de la arquitectura de la Ermita de San Antonio del Real Sitio de la Florida.

Carlos IV fue un importante mecenas de las artes, y en ese sentido es famoso sobre todo gracias al genial pintor de cámara que estuvo a su servicio, Francisco de Goya. Pero además de la pintura le apasionaban las artes decorativas y los jardines, como demostró en todos los Sitios Reales. A los que existían añadió uno nuevo que creó a las puertas de la capital: el Real Sitio de la Florida, también llamado de la Moncloa.

El nuevo Real Sitio fue creado entre 1792 y 1804 mediante las compras a muchos propietarios de una gran cantidad de terrenos que abarcaban desde la actual plaza de España, Cuesta de San Vicente, el paseo de la Florida y toda la continuación de su línea hasta la Puerta de Hierro, y desde allí hacia arriba de manera que incluían toda la actual Ciudad Universitaria y la zona al sur de la actual calle Princesa, es decir la zona donde el barrio de Arguelles fue creado en época de Isabel II. Entre todas estas propiedades particulares destacaban dos grandes casas de campo aristocráticas: la posesión del Príncipe Pío y la de la Moncloa. Este último palacio había sido de la duquesa de Alba y Carlos IV añadió aún más riqueza a su elegante decoración interior.

El nuevo Real Sitio, al igual que todos los demás, debía contar con una parroquia y un cementerio para los empleados del Patrimonio que vivieran en él, bajo la jurisdicción eclesiástica del Patriarca de las Indias, limosnero y pro-capellán mayor del rey. El soberano decidió que ese nuevo templo estuviese situado en el actual emplazamiento para que así sirviese, a la vez, como ermita de San Antonio de Padua. Desde 1732 había existido una al comienzo del actual Paseo de la Florida. En 1767, cuando Carlos III encargó a Sabatini la ordenación de toda la zona desde este punto hasta la actual Plaza de Oriente y el Puente de Segovia, fue preciso demolerla y ese arquitecto realizó otra más cercana a la actual. Al adquirir la posesión del Príncipe Pío, el rey decidió que era preferible demolerla y edificar una nueva, digna del nuevo Real Sitio y de su magnificencia como patrono de este templo. Así favorecía además la devoción de los madrileños por el “santo casamentero” en un escenario tan agradable como el paseo a orillas del río, dando lugar en el siglo XIX a la popular verbena de San Antonio. El arquitecto italiano Felipe Fontana, que también se ocupaba del palacio de la Moncloa, fue el encargado del proyecto y de la construcción, terminada en 1798.

El Real Sitio de la Florida fue dividido en el siglo XIX y en su mayor parte transferido al Ministerio de Fomento en 1865. El barrio de Arguelles, el Parque del Oeste, la Ciudad Universitaria y el Palacio de la Moncloa surgieron de esa enorme propiedad cuya parroquia constituye uno de los tesoros del arte español.

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