El milagro de la fuente
Se trata de una representación característica de uno de los milagros más conocidos de San Isidro: el milagro de la fuente.
En primer plano aparece el santo haciendo brotar agua milagrosamente al hincar la aguijada en el suelo. Viste sayo rojo, corto, con cinturón que lo ajusta a la cintura y calza botas hasta las rodillas. Aparece barbado con pelo lacio en media melena. Iván de Vargas, que viste de amarillo con gorguera y puños, contempla la escena arrodillado. Tras él un sirviente con turbante y pluma sujeta un caballo por la brida.
En segundo plano se vislumbra el milagro de los bueyes en un paisaje en el que aparecen al fondo montañas, apenas esbozadas.
La iconografía presentada sigue los modelos creados pocos años antes en Roma con motivo de la canonización del santo y que habían sido difundidos a través de un grabado de Giovanni Tonini.
Por la técnica de realización y las dimensiones de la pintura forma parte de una práctica muy extendida a lo largo del siglo XVII consistente en producir obras de pequeño formato sobre cobre, en muchos casos destinadas al mercado del Nuevo Mundo, caracterizadas por cierto tono impersonal y rutinario independientemente de la solvencia técnica. Esta circunstancia se pone de manifiesto al constatar las similitudes existentes con otro Milagro de la Fuente (CE2016/2/01), adquirido por el Museo en 2016, pintado también sobre cobre. En este caso la obra muestra una mayor solvencia técnica apreciada en la ejecución de los rostros, caída y movimiento de paños o el tratamiento del paisaje. Las diferencias de calidad técnica podrían explicarse por tratarse la obra que nos ocupa, más burda, de una producción en un taller local peninsular que imitase otras de talleres situados en Flandes en donde parece radicar el origen de este negocio de pinturas devocionales.
La adquisición para el Museo ha acrecentado el número de óleos sobre cobre de la colección, se continúa de esta manera con una línea de adquisiciones desarrollada durante los últimos años. Esta incorporación permite establecer relaciones con otros fondos y ampliar los tradicionales análisis estilísticos o iconográficos para adentrarnos en otros aspectos de la pintura como pueden ser la producción y el mercado de obras de arte y ponerlas en relación con cuestiones sociales como la extensión de la devoción y el culto a San Isidro.
La obra está en un estado aceptable de conservación. La superficie está oscurecida por la aplicación de un barniz de protección.
Anónimo
El milagro de la fuente
Segunda mitad del siglo XVII
Pintura al óleo / cobre
Medidas: 21,8 x 16,5 cm.
Adquirido en Eliche Arte y Antigüedades