Silvano. Escultura

Escultura de Silvano

Época romana. Segundo tercio del siglo II

Alabastro. Esculpido (cabello y barba esculpidos a trépano)

Procedente de la Villa romana de Villaverde Bajo / CE1974/124/111

 

La escultura fue encontrada en 1929 en la excavación de una villa romana en Villaverde Bajo por José Pérez de Barradas, quien poco después envió fotografías a su amigo Julio Martínez Santa-Olalla. Debido a las orejas puntiagudas que presenta la obra, Santa-Olalla consideró que debería tratarse de algún personaje relacionado con el cortejo báquico y lo identificó como una representación de Sileno realizada en Asia Menor durante el siglo II d.C.; se publicó poco después como tal por Pérez de Barradas y por Fidel Fuidio, aunque este último retrasó su ejecución al siglo IV d. C. Esta identificación se mantuvo hasta que Alberto Balil observó la corona de piñas y ramas de pino que ciñe el cabello, lo que le llevó a considerar correctamente la obra como una representación de Silvano a pesar de que las imágenes de este dios tradicional romano no suelen presentar particularidad alguna en los apéndices auriculares.

Este problema iconográfico es interesante porque ilustra la historia de la investigación sobre la pieza y ofrece una primera pista sobre su sentido y datación. Originariamente Silvano fue un dios itálico antiguo, anterior a las importaciones del panteón griego, relacionado con el mundo de los campos, los límites de las propiedades, los bosques y los ganados, representado normalmente como un hombre de pelo crespo, coronado por ramas de pino y con atributos que recordaban su origen rural, tales como la hoz, la siringa o una rama de pino. Posteriormente, y al parecer con centro en la provincia de Dalmacia, sufrió una contaminación iconográfica con el dios griego Pan, de modo que en esta región abundan las representaciones de Silvano en que a su forma humana tradicional se unen patas y cuernos de cabra y orejas puntiagudas. En el ambiente filohelénico del gobierno de Adriano este sincretismo parece haber ganado la capital del Imperio. Desde Roma se extendió la reactivación del culto a Silvano durante los mandatos de Adriano y Antonino Pío, en los que se concentran prácticamente las únicas representaciones del dios relacionadas con la iconografía imperial, como el arco de Trajano en Benevento o la representación de Antinoo como Silvano de Lanuvium. Por su parte Antonino Pío contribuyó a la extensión de la iconografía del dios al convertirlo por dos veces en motivo de sus acuñaciones. Después no volvería a aparecer la imagen de Silvano en el arte oficial ni en las acuñaciones imperiales o provinciales, por lo que esta iconografía del dios contaminada con la de Pan debe en principio hacernos pensar en una datación dentro de los gobiernos de Adriano o, quizá más probablemente, de Antonino Pío.

 El carácter del culto de Silvano se encontraba ya bastante alejado del que pudiera tener en sus lejanos orígenes de la época republicana, pero ello no autoriza a pensar en un uso predominantemente ornamental de sus representaciones como se ha propuesto a veces. Las numerosas inscripciones dedicadas a Silvano que se conservan le muestran como uno de los dioses más populares del Imperio, y los términos en que están redactadas revelan que su culto era altamente personal y emotivo, teniendo gran extensión entre las clases populares y, sorprendentemente dado su origen, tanto en el campo como en los suburbios de las ciudades. El hecho de que casi todas las representaciones conservadas de Silvano sean de tamaño inferior al natural sugiere su utilización en el culto privado, en ceremonias en las que el paterfamilia actuaría como sacerdote para solicitar su ayuda como protector de los límites de la propiedad y de la casa.

Los caracteres estilísticos por su parte apuntan a una datación coincidente con la indicada por la iconografía, pues tanto las pupilas perforadas como el uso del trépano para dar volumen y claroscuro al cabello, aún de una forma moderada, sugieren una fecha dentro del periodo de gobierno de Antonino Pío (131 - 168 d. C)

Entre las representaciones de Silvano encontradas en España la más próxima en estilo, tamaño y concepción es quizá la cabeza del dios depositada en el museo de Logroño, procedente de Vareia, datada en la misma época y también realizada en alabastro, por lo que se podría pensar que ambas procedan de algún taller hispánico que trabajaba materiales procedentes de los yacimientos de esta roca existentes en el reborde nordeste de la meseta central.

 

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