La Virgen de la Leche

La Virgen de la Leche (hacia 1500)

Pedro Berruguete (Paredes de Nava, hacia 1445- Madrid, 1503)

Óleo sobre tabla

Altura: 61 cm; Anchura: 44 cm. / CE2022/2/01

El cuadro estaba depositado en unos almacenes del Ayuntamiento de Madrid, donde Manuel Gómez Moreno lo descubrió en 1951 y subrayó su gran calidad.  El hallazgo junto a otras obras procedentes del derribado Hospital de la Latina ha hecho pensar que pudo ser un encargo realizado por Beatriz Galindo, la fundadora de esa institución benéfica, o por la propia reina Isabel a su autor, Pedro Berruguete, uno de los más afamados pintores de Castilla de finales del siglo XV.  

De Berruguete hay limitadas referencias documentales sobre su vida y su obra. Se conoce el lugar de nacimiento en Paredes de Nava, Palencia. Su formación se sitúa en la Castilla coetánea con su tradición flamenca, gótica y mudéjar. Debió viajar a Italia, se cree que debió ser el “Pietro españolo” citado en documentos y que trabajó para el duque Federico de Montefrelto, deudor a partir de entonces de la forma artística que allí conoció. Volvió a trabajar a Castilla donde se constatan diferentes obras hasta su muerte.

La obra representa a la Virgen coronada, en actitud recogida, sentada bajo un templete amamantando a su hijo. Este tema de la Virgen de la Leche ha sido representado desde los primeros siglos del cristianismo, recoge la tradición de una diosa madre lactante de las culturas de la Antigüedad. El culto cristiano relaciona la maternidad de la Virgen con la Iglesia y se la identifica como madre de los cristianos.  Iconográficamente, María puede aparecer de pie o sentada, con toca o corona, sola con el niño o con una corte celestial. El niño, en representaciones antiguas, coge el pecho con una mano o Ella se lo ofrece, si bien va vestida, en representaciones posteriores se muestra el pecho. Durante los siglos XV y XVI esta manera, considerada por la Reforma Católica un tanto inconveniente, fue relegada.

En la tabla, de gran calidad técnica, hay un eclecticismo, se aprecian las influencias estilísticas del momento en la península y que conoce perfectamente el autor. La tradición hispanoflamenca queda reflejada con el gusto por el detalle, conseguido con gran perfección de texturas, figuras alargadas, el tratamiento de los pliegues en la vestimenta y arquitecturas góticas con arquerías apuntadas y tracerías; así como la numerosa presencia de elementos simbólicos como el jarrón con azucenas, símbolo de pureza de María; la figura de Adán y Eva, símbolo del pecado original, referencias como vemos a la Anunciación. La tradición mudéjar se aprecia en el tratamiento de la armadura de la techumbre mediante el empleo de lacerías.  Y, finalmente, el arte renacentista se atisba con presencia de arcos de medio punto, capiteles clasicistas y el paisaje exterior al gusto del nuevo estilo.

La obra ha sido exhibida fuera de su lugar habitual en varias ocasiones, como la sala de Berruguete del Museo del Prado o la exposición Alonso Berruguete: First Sculptor of Renaissance Spaind, celebrada en la National Gallery of Art (Washington) y el Meadows Museum de Dallas, cumpliendo así la función de obra embajadora. 

 Inscripciones:

En el marco: “SALVE REGINA MATER MISERICORDIAE”

En la filacteria del Arcángel Gabriel: “AVE MARIA GRATIA”

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