Doble imagen, de José Guerrero

GUERERO, José (Granada, 1914 – Barcelona, 1991)

Doble imagen / Double image, 1974

Óleo sobre lienzo / Oil on canvas

 

Amigo de Motherwell, José Guerrero estuvo adscrito al expresionismo abstracto norteamericano; y admirador de Rothko, del que aprende el uso del negro y el reduccionismo de los campos de color, y de Klein, quien le impresiona por la vehemencia con la que concibe el cuadro, como ring de boxeo.

Los artistas etiquetados como expresionistas abstractos de la Escuela de Nueva York compartían la necesidad de expresarse a través del acto espontáneo e inmediato de pintar. La distancia parece perderse en una subjetividad desenfrenada: los gestos explosivos de Willem de Kooning, la frenética action painting de Pollock y los paneles serenamente meditativos de Rothko o Barnett Newman.

En Guerrero hay un mundo interior preexistente en el que la experiencia externa se relativiza; si hay referencia histórica esta queda a merced de una abstracción encarnada en densidad pictórica o textil. La noción platónica en torno a la idea pura se traslada al arte por medio de la materialidad de la pintura y de la tela: campos de color, esencias monocromáticas, tensión entre tela y color, pintura expandida y exploración de límites forman parte de su investigación. El artista decía que en sus más remotos recuerdos el color negro siempre estuvo allí como parte de su vida, de la gente, del paisaje y de su soledad. El rojo lo asociaba a una tierra incandescente y el blanco, a la luminosidad y las casas de Andalucía. Es pura síntesis entre tradición granadina con vanguardia estadounidense.

La tendencia a la simetría de este cuadro, expresada en el título, Doble Imagen, puede verse también como el reflejo de un motivo en una alberca. Hay otra obra con este mismo título, Doble imagen II, de 1975, con prácticamente los mismos elementos compositivos, pero con la línea roja de unión en diagonal, en consonancia con el orden, la mesura, el rigor, la intensidad, la falta de énfasis y la naturalidad que siempre ha caracterizado su pintura.

English

Friend of Motherwell, José Guerrero was a fan of American Abstract Expressionism; he was an admirer of Rothko, from whom he learned the use of black and the reductionism of color fields, and of Klein, who impressed him with the vehemence with which he conceived the painting, like a boxing ring.

The artists labeled as Abstract Expressionists of the New York School shared the need to express themselves through the spontaneous and immediate act of painting. Distance seems to be lost in an unbridled subjectivity: the explosive gestures of Willem de Kooning, the frenetic action painting of Pollock, and the serenely meditative panels of Rothko or Barnett Newman.

In Guerrero, there is a preexisting inner world in which external experience is relativized; if there is historical reference, it is left to the mercy of an abstraction embodied in pictorial or textile density. The Platonic notion surrounding the pure idea is transferred to art through the materiality of painting and fabric: fields of color, monochromatic essences, tension between fabric and color, expanded painting, and exploration of limits are part of his research. The artist said that in his most distant memories, the color black was always there as part of his life, of the people, of the landscape, and of his solitude. He associated red with incandescent land and white with the brightness and houses of Andalusia. It is pure synthesis between Granada tradition and American avant-garde.

The tendency towards symmetry in this painting, expressed in the title, Double Image, can also be seen as the reflection of a motif in a pool. There is another work with the same title, Double Image II, from 1975, with practically the same compositional elements, but with the connecting red line diagonally, in harmony with the order, restraint, rigor, intensity, lack of emphasis, and naturalness that has always characterized his painting.

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