Madre Coraje encuentra en la educación el “vehículo” más importante para el factor cambio

Aumenta un 30% la participación de representantes de grupos vulnerables en los espacios de diálogo impulsados por Asociación Madre Coraje.

La idea más importante es el desarrollo de una ciudadanía activa y cohesionada, capaz de sentir las injusticias.

El programa de Fortalecimiento de liderazgos sociales, apuesta importante para construir un movimiento crítico en la región de Apurímac y en Huancavelica, zonas muy empobrecidas.

La ONG Madre Coraje,  ha puesto en marcha el proyecto “Lliw Allin Ruway - Todas las Justicias. Buen Vivir en Apurímac: fortalecimiento de los procesos democráticos y los derechos humanos con paz, justicia cultural, justicia de género y justicia ambiental” en dos de los departamentos más pobres de Perú: Apurímac y Huancavelica.

El Ayuntamiento de Madrid desde su Dirección General de Cooperación y Ciudadanía Global ha cofinanciado el 79,89% del coste total del mismo, a través de convocatoria pública de subvenciones de 2018.

Apurímac es la tercera provincia más pobre del país (INEI, 2018). La tasa de pobreza se duplica cuando hablamos de población que habla su lengua materna originaria. En Apurímac el 64% de la población es quechua hablante, alcanzando el 75% de los que viven en zona rural. Más del 40% de la población quechua afirma haber sufrido discriminación por esta cuestión, en hospitales, comisarías, servicios municipales y colegios.

Muchos adolescentes abandonan el colegio cada año, en la mayoría de los casos para apoyar en las labores de casa y del campo, viéndose seriamente limitadas sus posibilidades de desarrollo intelectual y laboral. En otras muchas ocasiones, las chicas abandonan sus estudios por embarazos en edades muy tempranas, lo que evidencia la ausencia de educación sexual recibida.

Las desigualdades también se hacen evidentes, de forma muy notable en el trabajo, donde los hombres ocupan los puestos de mayor importancia.

El factor geográfico, el sistema patriarcal, el alto índice de analfabetismo y la falta de inversión y compromiso de las autoridades regionales y locales, no se lo pone nada fácil a esta importante red de voluntarios.

Por todo esto, Madre Coraje (asociación que lleva trabajando en Perú desde 2001)

tiene un objetivo claro: alcanzar cambios muy importantes que involucren tanto al Estado como a la sociedad.

Espacios de diálogo: aprender a resolver conflictos

Un instrumento muy eficaz ha sido la puesta en marcha de los llamados “espacios de diálogo”. En ellos, el debate y la reflexión colectiva, se convierte en un aprendizaje para resolver los conflictos del día a día. Aquí encuentran su espacio los que antes no tenían voz.

Cuentan para ello con una importante escuela de líderes llamada llamada Atisumi que se puso en marcha hace 5 años. Se han impartido ya tres diplomaturas para operadores públicos, en Justicia de Género, Justicia Ambiental y Justicia Intercultural. Éstos operadores, asisten como “alumnos” pero al mismo tiempo, aportan al proyecto sus ideas de cambio; ven la realidad desde su trabajo diario y, desde su propia experiencia,  aportan soluciones.

La población con la que se trabaja (desde organizaciones sociales hasta funcionarios y funcionarias)  participa de forma activa en los espacios de discusión y formación y ha conseguido replantearse su forma de pensar con respecto a distintos enfoques que el proyecto promueve.

Organizaciones juveniles y educación: una fórmula con éxito

Las organizaciones juveniles están logrando consolidarse, se están haciendo fuertes denunciando conflictos sociales, y demandas locales. La situación de corrupción política suele ser una de las reivindicaciones más frecuentes de estos jóvenes.

Se detecta también un importante cambio en la manera de pensar frente a la cultura y la mirada que tienen frente a la posibilidad de resolver sus propios problemas al margen de la voluntad política de las autoridades.

Al finalizar el primer año de este proyecto puesto en marcha por Madre Coraje a través de su socio local Tarpurisunchis, se puede afirmar que al menos, el 30% de estudiantes de Secundaria y estudios superiores cuenta con un mayor conocimiento sobre Justicia de Género, Ambiental e Intercultural.

Por otra parte, para la formación democrática y en derechos, se han realizado varios concursos escolares con gran éxito y se ha difundido material audiovisual dirigido a jóvenes y niños.  Algunos de los temas elegidos pretendían sensibilizar sobre cambio climático y cuidado ambiental. Un ejemplo muy creativo es el Álbum Kawsaykuna (Vidas, flora y fauna de Apurímac) que ha realizado el grupo escolar Guardianas y guardianes de la natruraleza y que ha logrado de forma creativa y motivadora, movilizara más de cien escolares de las zonas más alejadas de la región, para registrar y fotografiar plantas y animales de sus propias comunidades. A partir de esta acción movilizadora, se espera el llenado del álbum que se ha creado, desde cualquier ordenador, tablet o móvil, de manera que niñas y niños, puedan conocer la riqueza de la vida en la región.

El proyecto llevado a cabo por Madre Coraje entiende que mejorar el acceso y la calidad de la educación de niños/ niñas y jóvenes es la herramienta más importante para poder mejorar sus capacidades y, por supuesto, su futuro.

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