Experimentos e Innovaciones Técnicas

Experimentos e innovaciones técnicas

J. Laurent inició su actividad fotográfica utilizando el procedimiento del colodión húmedo para la obtención de negativos y el papel albuminado para las copias en papel. Se trata de una disolución de celulosa nítrica en éter, utilizada en farmacia como cicatrizante, a la que se añadía yoduro de plata, cuyo resultado es una emulsión muy sensible a la luz. Atrás quedaban el daguerrotipo y el calotipo.

El colodión, revolucionario en la historia de la fotografía, conseguía igualar la calidad del primero y, frente al segundo, posibilitaba obtener un número mayor de copias.

Inventada por el escultor Scott Archer (1851), esta emulsión fue aplicada a la fotografía por Laurent y su socio Martínez Sánchez. La preparación consistía en verter colodión líquido en una placa de cristal limpia, distribuirla uniformemente sobre ella, sensibilizarla con un baño de yoduro de plata en un espacio oscuro, colocarla en un chasis dentro de la cámara y proceder a la exposición.

Todas estas operaciones debían realizarse con rapidez para mantener húmeda la emulsión. Los negativos obtenidos eran de gran calidad pero el proceso era bastante complicado sobre todo porque exigía contar con un laboratorio ambulante en los desplazamientos del fotógrafo.

El proceso continuaba: revelado químico, fijado, lavado, secado y barnizado.

Finalmente, el positivado se ejecutaba en papel a la albúmina.

Todas estas dificultades técnicas habrán de facilitar la especialización de los fotógrafos profesionales.

La fotografía no era ya una simple alternativa a la pintura: había que conocer las cámaras, los procesos químicos de las sustancias utilizadas, había que tener un equipo fotográfico completo que se pudiera transportar, y además había que estar al día en todas las innovaciones que permitiesen una mejora de los resultados.

En un momento en que las innovaciones técnicas en el ámbito de la fotografía se sucedían con cierta rapidez, Laurent, atento siempre a ellas, las experimentó y difundió a través de publicaciones especializadas.

Así ocurrió con la invención del papel leptográfico para el copiado de imágenes positivas. La novedad consistía en la introducción de una capa de sulfato de bario entre la emulsión y el papel soporte que aportaba una importante ventaja: el papel ya sensibilizado se podía vender listo para el uso, con lo que se reducían los riesgos de manipulación y la complicación del transporte del laboratorio de un lugar a otro.

Laurent, que había sido maestro jaspeador antes de fotógrafo, conocía las propiedades del papel y sus técnicas de fabricación. El sulfato de bario se utilizaba para el encolado del papel pero no se había aplicado a la fotografía. Laurent y Martínez Sánchez publicaron su descubrimiento, un “nuevo sistema de impresión fotográfica”, en 1866 en la Revista del Movimiento Intelectual de Europa.

Sin embargo, la suerte de este nuevo papel no fue duradera, pues a las ventajas que suponía, se contraponía el precio elevado del mismo y la propensión a las abrasiones. Así, en los años 70 ya había desaparecido del mercado, en el mismo momento en que aparecía una nueva emulsión de gelatino-bromuro, que desbancaría al colodión y que Laurent también utilizaría.

En 1854, Disdéri patentó un nuevo formato: la carte de visite, consistente en una variación en la forma de tomar imágenes que permitía obtener varias impresiones fotográficas sobre un mismo negativo.

Para ello había que utilizar una cámara de cuatro objetivos con obturadores que pudieran abrirse de forma consecutiva y chasis fijo o movible. De esta forma se podían obtener cuatro, seis u ocho exposiciones sobre la placa.

En el positivado se impresionaban sobre la misma hoja las distintas tomas realizadas que serían recortadas después y encoladas sobre pequeñas cartulinas con el formato de las tarjetas de visita.

Evidentemente, se trataba de una mejora en el sistema productivo: en una sola operación aumentaba el rendimiento y además se abarataban los precios.

Como buen empresario, Laurent no podía ser ajeno al impacto social derivado de la comercialización de las carte de visite.

En su estudio se realizaron miles de retratos en este formato, que no fue exclusivo para este motivo, además reproducciones artísticas, vistas, monumentos, tipos populares en formato de tarjeta fueron asequibles para una clientela cada vez mayor.

De la faceta de Laurent como inventor, tenemos constancia a través de un privilegio de invención solicitado en 1864 para la aplicación de la fotografía a los abanicos.

Se trataba de un proceso complicado, similar al utilizado para la creación de los mosaicos de retratos: había que realizar un negativo por cada uno de los personajes o escenas representados en el abanico, positivarlos, recortarlos y montarlos según la disposición ideada, un nuevo negativo del conjunto, positivado y colocación sobre el varillaje. Una vez más el fotógrafo curioso, arriesgado, atento al progreso y la modernidad se ve implicado en la experimentación de una nueva técnica aplicada al campo de las artes decorativas.

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