Preguntas frecuentes sobre consejos prácticos energéticos

Todos los trucos sostenibles

En un baño se utilizan entre 80 y 100 litros de agua, mientras que en una ducha de cinco minutos sólo 30. Se trata de una forma muy sencilla de ahorrar agua cada día.
Si pasas más de cinco minutos bajo el agua en la ducha, estarás utilizando la misma cantidad que cuando te bañas. Puedes usar un temporizador que te recuerde cuándo ha llegado el momento de salir de la ducha.
Si sustituyes el cabezal de la ducha por un cabezal aireador, que mezcla el aire con el flujo del agua, ¡podrás ahorrar la mitad del agua de tus duchas!
Si alargas la vida útil de tus cuchillas de afeitar con un afilador, puedes reducir el consumo de tu máquina de afeitar hasta un 75%. Otra alternativa es comprar una máquina de afeitar eléctrica recargable y olvidarse de las cuchillas desechables. La opción óptima: la navaja de afeitar.
Aprovecha los sistemas de las nuevas cisternas, con opción de descarga mínima y descarga completa. Si tu cisterna es antigua, piensa en cambiarla: ahorrarás en tu consumo diario.

Si colocas una botella de agua en la cisterna del retrete ahorrarás 5.000 litros de agua y la emisión de 1,5 kilos de CO2 por persona al año.

Los sistemas de doble descarga o de flujo variable de los nuevos modelos de inodoro, que permiten la opción de una descarga más pequeña, también pueden adaptarse a las cisternas antiguas.
Tirar al inodoro otros materiales diferentes a los residuos naturales y el papel higiénico supone un despilfarro de agua. Estos desperdicios, además, pueden taponar las tuberías o acabar en el mar.
Tan sólo un 4% del agua en un hogar medio se utiliza para beber o cocinar. Puedes reutilizar las 'aguas grises' (agua de la ducha o de fregar, agua de lluvia) en el inodoro, por ejemplo. En algunas zonas de Alemania, es obligatorio el sistema de reutilización de aguas grises en las casas de nueva construcción.
Una fuga de una gota por segundo supone una pérdida de 15.000 litros al año. También puedes instalar reductores de caudal o perlizadores en la boca de los grifos para evitar que el caudal sea excesivo.
Lava la ropa a bajas temperaturas. Entre el 80% y el 85% de la energía que consume una lavadora se usa para calentar el agua, por lo que es fundamental recurrir a programas de bajas temperaturas y/o a electrodomésticos termoeficientes, con una doble opción para la toma de agua.
Para ahorrar energía, espera a tener la lavadora llena para hacer la colada. Elige una lavadora de bajo consumo (modelos de etiquetado energético A, A+ y A++) y con puerta frontal.

Dado su alto consumo, elige un frigorífico con etiquetado energético A++. Los que ofrecen un mayor rendimiento son los que tienen el congelador en la parte superior o inferior; llegan a ahorrar del 10 al 25% de la energía.

Colocar el frigorífico en un rincón fresco, lejos de fuentes de calor, puede llegar a ahorrar la emisión de 150 kilos de CO2 al año.
Trata aprovechar al máximo la capacidad del horno; y cocina, si es posible de una vez, el mayor número de alimentos.
Junto a la olla a presión, pueden ahorrarte mucha energía en la cocina.
Si se hace con cuidado, es el modo más eficiente de fregar la vajilla. No pongas el agua ardiendo y tapona el fregadero o usa un balde.
Y con la menor temperatura posible. No enjuagues los platos antes de meterlos en el lavavajillas; simplemente retira los restos de comida. Compra un modelo eficiente (etiquetado energético A) y de tamaño adecuado a la carga que vayas a poner.
La comida precocinada genera tres veces más emisiones de CO2 que la comida que se cocina en casa.
Una cocina de gas genera la mitad de CO2 por kWh que una eléctrica.
Elige el cazo o sartén de menor tamaño que se ajuste al quemador y coloca una tapa sobre las cacerolas para acelerar la cocción y de paso ahorrar energía.
Aísla paredes, suelos y techos. Una capa de 3 centímetros de aislante en la parte exterior e interior de la vivienda tiene la misma capacidad aislante que un muro de piedra de un metro de espesor. Puedes emplear materiales ecológicos, como lana de oveja, periódico reciclado, fibras de cáñamo o lino y tablas de fibra de madera, o menos ecológicos pero eficientes, como el corcho, el poliuretano y la fibra de vidrio.
Hay materiales, como el corcho o la fibra de vidrio, que pueden ser tan buenos aislantes como un muro de piedra. Infórmate.
Un sistema de doble acristalamiento puede reducir las pérdidas de energía a la mitad.
Ventanas con rotura de puente térmico o doble acristalamiento pueden contribuir a reducir este gasto.
La colocación de burletes en las ventanas es una tarea sencilla. Estos burletes suelen estar fabricados con espuma autoadhesiva que se comprime y sella la ventana cuando se cierra. El 25% de las necesidades de calefacción son resultado del calor que se escapa por las ventanas. No te olvides de aislar también las puertas. La de la entrada debería contar con una escobilla aislante.
Las persianas y cortinas evitan pérdidas de calor por la ventana y los toldos reducen la necesidad de aire acondicionado y ventiladores.
Abre las ventanas cuando la calefacción o aire acondicionado estén apagados. Si la vivienda ofrece la oportunidad de crear ventilación cruzada con otra ventana en el lado opuesto, puedes prescindir de sistemas de climatización cuando el día acompaña. Procura que los cajetines de las persianas no tengan rendijas y estén convenientemente aislados.
Una temperatura entre los 19 y los 21 grados es más que suficiente para la mayoría de las personas. Juega con tu termostato a lo largo del invierno para optimizar el consumo de tu calefacción.
21 ºC de temperatura en invierno es suficiente para mantener el confort de la vivienda.
26 ºC es la temperatura de refrigeración eficiente y confortable en los meses de verano.
Si duermes con el radiador encendido, entre los 15 ºC y los 17 ºC es una temperatura suficiente para dormir. Con el aire acondicionado, más de 12º de diferencia con la temperatura exterior no es saludable.
Sólo el 10% de los hogares españoles tiene una instalación de calefacción centralizada, mediante la cual se da servicio a un conjunto de hogares, por lo general de un mismo bloque o comunidad. Entre otras ventajas, disponer de calderas grandes permite acceder a tarifas más económicas para los combustibles; el coste de la instalación colectiva es inferior a la suma de los costes de las instalaciones individuales.
Para el mismo nivel de prestaciones, hay aparatos de aire acondicionado hasta un 60% más eficientes.
Con el movimiento de aire que produce un ventilador la sensación térmica puede bajar hasta 5 ºC y su consumo de electricidad es muy bajo.
Los vampiros electrónicos son los aparatos que enchufados en modo espera (con el piloto encendido) consumen hasta un 15% de la energía que eléctrica que gastan en funcionamiento. Por ello, para ausencias prolongadas o cuando no se esté usando, es preferible desenchufarlos. Optar por un bloque de enchufes o aparatos que combinen varias funciones (TV y TDT, por ejemplo) ayuda. Puedes ahorrar hasta 40 euros al año.
Aprovecha los espacios de luz natural de cada habitación y coloca en esa parte la zona más utilizada: es la forma más eficiente de emplear la luz eléctrica.
Las bombillas incandescentes convierten en luz en torno a un 5% de la energía que consumen. El resto, se desperdicia en forma de calor.
Un 80% de energía ahorran las bombillas de bajo consumo respecto de las bombillas tradicionales y duran 8 veces más. El mercado también ofrece luminarias de tecnología LED, de mayor coste, pero con ahorros energéticos que superan incluso a las de bajo consumo.
Un fluorescente consume hasta un 80% menos de electricidad frente a las bombillas incandescentes corrientes y tienen una duración entre 8 y 10 veces superior. Los tubos del tipo trifósforo o multifósforo dan entre un 15 y 20% más de iluminación que los tubos estándar para un mismo consumo eléctrico.
Los ordenadores portátiles consumen un 90% menos de energía que los de mesa.
Y pueden llegar a ser grandes vampiros energéticos si, en vez de apagarlo, dejas el aparato en posición de stand-by.
No sólo ahorra energía y reduce la presión sobre los recursos forestales. También se ahorra en agua y en combustible.
El Código Técnico de la Edificación obliga a que determinados edificios, y a partir de una determinada superficie (con usos de hipermercado, naves de almacenamiento, hoteles y hostales, hospitales, etc.), tengan la obligación de colocar sistemas de energía solar fotovoltaica.
Es un tipo de electricidad renovable (energía eléctrica, -voltaica) obtenida directamente de los rayos del sol (foto-) gracias al efecto fotoeléctrico de un determinado dispositivo (lámina o célula fotovoltaica). Esta energía puede almacenarse en baterías para su posterior consumo si la vivienda tiene un sistema aislado de la red eléctrica, o bien inyectarse en la red a un precio tarificado.
La radiación solar concentrada en un panel calienta un fluido (normalmente agua con anticongelante) que circula por su interior. Esta energía en forma de agua caliente se intercambia, traspasándose al agua de consumo, la cual se acumula en un depósito hasta ser utilizada fundamentalmente para calentar el agua corriente en las casas y la climatización de piscinas.
La instalación de energía solar termoeléctrica es obligatoria en nuevos edificios desde 2006 para calentar el agua corriente y climatizar piscinas.
En el ámbito doméstico, se recomienda instalar minigeneradores eólicos en casas aisladas y que, además, se ubiquen en zonas de vientos. Esta solución suele combinarse con placas solares fotovoltaicas.
Una energía que puede obtenerse a partir del calor del interior de la Tierra, de las profundidades del planeta. La geotermia aprovecha la energía que se encuentra almacenada bajo la superficie terrestre en forma de calor y ligada a volcanes, aguas termales, fumarolas y géiseres.
Del mismo modo que en invierno la bomba geotérmica saca el calor de la Tierra, en verano se extrae mediante el mismo sistema de captación, transfiriéndolo al subsuelo y refrigerando así el edificio. El sistema de climatización geotérmico funciona con cualquier instalación de calefacción actual de baja temperatura (suelo radiante o radiadores de baja temperatura) y en condiciones menos favorables en los sistemas más antiguos que utilizan radiadores con agua a muy alta temperatura.
Desde el año 2007 se generalizó en toda Europa, con carácter obligatorio, la certificación energética de los edificios, que proporciona información sobre la eficiencia energética de nuestra vivienda, en función de las características del aislamiento, acristalamientos, sistemas de calefacción, producción de agua caliente sanitaria y aire acondicionado.
Un 80% de la contaminación acústica de las ciudades españolas se debe al transporte.
En la UE la situación es más equilibrada con un mayor peso del ferrocarril.
A pesar de que los nuevos modelos reducen cada vez más su nivel de emisiones, las emisiones de Co2 existirán mientras se empleen combustibles fósiles.
La energía doméstica supone, de media, 800 euros mientras que el gasto medio familiar de combustible para el coche es de 1.200 euros.
15 días al año es lo que gastan de media millones de europeos en sus desplazamientos al trabajo (más de dos horas al día).
Eso es lo que consume de media aproximadamente un coche en la ciudad.
Compartir el coche, optar por la bicicleta y emplear transportes públicos son prácticas más eficientes que emplear el coche por espacio de unos minutos a la ida y vuelta del trabajo.
Un europeo a bordo de su automóvil recorre 27 kilómetros diarios, lo que suponen 9.855 kilómetros a lo largo de un año.
De 1995 a 2008 se duplicó el número de turismos que circulan por las carreteras españolas. En 2008, el parque de vehículos superaba los 30 millones de vehículos, mientras que en 1995 había 14 millones de vehículos.
850 millones de vehículos son los que existen en el mundo en la actualidad. Su número crece a razón de un coche y medio por segundo.
Tres cuartas partes de los desplazamientos sólo se hacen con un único ocupante.
¡darían 36 veces la vuelta al Ecuador!
40.000 km2 ocupa la red viaria europea, asfalto suficiente para cubrir Suiza por completo, sin contar con la superficie de carretera en las ciudades.
El 62% del espacio viario público es lo que ocupa el coche, a pesar de la mayoría de los desplazamientos son hechos a pie.
Los vehículos eléctricos se propulsan a través de un motor eléctrico que toma su energía de una batería o sistema de acumulación recargable desde la red, las llamadas electrolineras.
Unas 14.000 personas de media pueden circular en bici en un espacio urbano de 3,5 metros de ancho en una hora; 19.000 andando y sólo 2.000 en un turismo.

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