Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, 17 de junio
Los pastizales se encuentran entre los ecosistemas más extensos del mundo, y a la vez, entre los más desatendidos. Al cubrir más de la mitad de la superficie terrestre del planeta, desempeñan un papel vital en la seguridad alimentaria, los ciclos del agua, la conservación de la biodiversidad y la resiliencia climática. Sustentan la vida de alrededor de 2000 millones de personas en todo el mundo, incluidos numerosos pastores y pueblos indígenas, cuyo conocimiento y gestión han preservado estos paisajes durante generaciones.
El Día de la Desertificación y la Sequía 2026 sitúa a los pastizales en el foco de atención mundial. Celebrada bajo el lema "Pastizales: Reconocer. Respetar. Restaurar", la conmemoración de este año hace un llamamiento a un mayor reconocimiento del valor económico, ecológico y cultural de los pastizales, al respeto por sus guardianes tradicionales y a una mayor inversión en la restauración de los pastizales degradados.
El evento de este año tiene lugar durante el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores, contribuyendo a subrayar la necesidad de concienciar, fomentar la inversión responsable y fortalecer las políticas que salvaguardan los pastizales y los medios de vida de los pastores.
Aproximadamente la mitad de estos ecosistemas se encuentran degradados o en riesgo, lo que conlleva graves consecuencias para la seguridad alimentaria e hídrica, la biodiversidad, la resiliencia climática y los medios de vida rurales. Sin embargo, ya existen vías de acción viables. Invertir en la gestión sostenible de la tierra y el agua, en una mejor preparación ante las sequías y en la restauración liderada por las comunidades puede contribuir a salvaguardar estos paisajes y a las personas que dependen de ellos.
Ahora es el momento de reconocer el valor de los pastizales, respetar a sus guardianes tradicionales y restaurar estos paisajes para las generaciones futuras.a.s.

En Faux-Cap, Madagascar, las dunas y sus fuertes vientos suponen una amenaza para sus cultivos. Con las armas más verdes, sus habitantes trabajaron durante 120 días para asegurar 75 hectáreas de dunas. Una vez asentadas, ya no representan un riesgo. FOTO: PNUD Madagascar.
Naciones Unidas, Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía

Los proyectos del PNUD ayudan a las personas a adaptarse al cambio climático. PNUD / S. Omer Sadaat.
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¿Cuánto sabes sobre los pastizales? ¿Qué son exactamente estas tierras y quiénes las consideran su hogar? ¿Cómo se entrelazan estos paisajes, los animales que los recorren y las personas que los cuidan para formar uno de los ecosistemas más importantes del planeta? Cinco claves para comprender los paisajes y las personas que marcan la diferencia en el mundo
Añade tu evento en nuestro mapa mundial. Este año, Kenia acoge la conmemoración mundial. El país pone el foco tanto en las realidades que enfrentan las comunidades de las zonas áridas como en las soluciones que ya están tomando forma sobre el terreno. Los pastizales cubren alrededor del 80% del país y sustentan a millones de personas, principalmente a través del pastoreo y la ganadería. Esta será la primera vez en casi una década que el continente africano acoge esta conmemoración mundial.
La desertificación y sus efectos
El fenómeno de la desertificación es uno de los principales retos medioambientales de nuestro tiempo. Si bien incluye también la invasión de las tierras por dunas, la desertificación no hace referencia al avance de los desiertos. Se trata de una degradación continua de los ecosistemas de las zonas secas debido a las actividades humanas —como la sobreexplotación de la tierra, la minería, el sobrepastoreo y la tala indiscriminada— y a los cambios climáticos.
Además, el viento y el agua agravan la situación arrastrando la capa superficial de suelo fértil y dejando atrás tierras improductivas. La persistencia de esta combinación de factores acaba por convertir las tierras degradadas en desiertos.
El impacto en la naturaleza y las poblaciones
La desertificación es un problema mundial que conlleva repercusiones graves para la biodiversidad, la seguridad de los ecosistemas, la erradicación de la pobreza, la estabilidad socioeconómica y el desarrollo sostenible.
Los ecosistemas de las zonas secas son ya frágiles de por sí. Su degradación puede tener efectos devastadores para la población, la cabaña ganadera y el medio ambiente. Millones de personas se verán desplazadas en los próximos años como consecuencia de la desertificación.
Este fenómeno no es nuevo. De hecho ha sido un elemento fundamental en la historia de la humanidad, contribuyendo a la caída de grandes imperios y desplazando a las poblaciones locales. Sin embargo, se calcula que en la actualidad el ritmo de degradación de las tierras cultivables aumenta a una velocidad entre 30 y 35 veces superior a la histórica.
De los ecosistemas de las zonas secas depende la subsistencia de unos 2000 millones de personas, noventa por ciento de las cuales vive en países en desarrollo.La sobrepoblación de muchos países infradesarrollados crea la necesidad de explotar ganadera y agrícolamente las tierras de zonas secas. En estas tierras de baja productividad se inicia así una espiral descendente que acaba con el agotamiento de los nutrientes del suelo y los acuíferos subterráneos.
Existen medidas que pueden tomarse para reducir la desertificación:
- Reforestar y regenerar las especies arbóreas.
- Mejorar la gestión del agua, mediante el ahorro, la reutilización de las aguas depuradas, el almacenamiento del agua de lluvia, la desalinización o, en su caso, el riego con agua de mar de las plantas halófilas.
- Mantener el suelo mediante el uso de vallas para frenar el avance de las dunas, barreras arbóreas para proteger frente a la erosión eólica, etc.
- Enriquecer y fertilizar el suelo a través de la regeneración de la cubierta vegetal.
- Posibilitar el desarrollo de los brotes de especies arbóreas nativas mediante la poda selectiva. Los residuos de la poda se pueden emplear para abonar los campos, y así aumentar la capacidad de retención de agua del suelo y reducir la evapotranspiración.

Un joven cría el ganado familiar en el paisaje seco y desolado de la ciudad de Tawaila, en el norte de Darfur. ONU/Fred Noy.
Hacia el desarrollo sostenible gracias a la Convención para la Lucha contra la Desertificación (CNULD)
La desertificación, junto con el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, se identificaron como los mayores desafíos para el desarrollo sostenible durante la Cumbre de la Tierra de Río de 1992.
Dos años después, en 1994, la Asamblea General estableció la Convención de las Naciones Unidas para Combatir la Desertificación (CNULD-UNCCD) , el único acuerdo internacional legal que vincula el medio ambiente y el desarrollo con la gestión sostenible de la tierra, y declaró el 17 de junio "Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la sequía" (Resolución A/RES/49/115) .
Más tarde, en 2007, la Asamblea General de la ONU declaró el Decenio de las Naciones Unidas para los Desiertos y la lucha contra la Desertificación 2010-2020 con el fin de movilizar la acción mundial para luchar contra la degradación de la tierra, y que fue dirigida nuevamente por la UNCCD.
Las 197 partes de la CNULD (169 afectadas por la desertificación) trabajan juntas para mantener y restaurar la productividad de la tierra y el suelo, y para mitigar los efectos de la sequía en las tierras áridas: las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas, que en muchas ocasiones albergan los ecosistemas y los pueblos más vulnerables. Desde 2017, la CNULD y sus asociados apoyaron a unos 70 países propensos a la sequía para desarrollar planes de acción nacionales que reduzcan los desastres causados por la sequía.
¿Sabías que...?
- Los pastizales cubren más de la mitad de la superficie terrestre de la Tierra y sustentan la vida de alrededor de 2000 millones de personas en todo el mundo.
- Suministran casi el 70% del alimento para el ganado a nivel mundial, lo que los hace fundamentales para los sistemas alimentarios.rácticamente la mitad de los pastizales del mundo están degradados o en riesgo..<En el marco de la CNULD, más de 130 países ya se han comprometido a neutralizar la degradación de la tierra para 2030: un mundo en el que la actividad humana tenga un impacto neutro, o incluso positivo, sobre la tierra.

Los bosques además de proveer al ser humano con alimentos básicos, calor y materiales para la construcción, se encuentran hoy en día amenazados por la tala ilegal; como en Afganistán. Foto: ONU Medio Ambiente/Anssi Kullberg.
Organización
Organización de Naciones Unidas (ONU)