Caminar, charlar y animar a la gente

4/10/2018

Manuela Sánchez-Camacho Sánchez-Medina, una señora muy activa. Foto: Johannes von Stritzky 

Manuela Sánchez-Camacho Sánchez-Medina, una señora muy activa. Foto: Johannes von Stritzky

 

Como está escrito en la Constitución de la OMS (1946), “La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.

Las personas mayores muchas veces evitan el caminar, sea por sus limitaciones físicas, o por los obstáculos que el espacio público impone a ellas. Esta tendencia lleva al asilamiento, y el avance de enfermedades como obesidad y depresión.

El Proyecto ECCENTRIC ve la movilidad sostenible no solo como una forma de desplazarse, sino también para promover la socialización y la mejora general del espacio público. Si se plantea la ciudad para las personas mayores y para la infancia, por medio de un diseño urbano más inclusivo y accesible, resultará positiva para toda la ciudadanía.

A través de intervenciones que tienden a mejorar las condiciones de accesibilidad a instalaciones públicas como escuelas, parques, zonas de juegos, centros de salud y de actividades, se plantea incrementar el uso de estos espacios, y aumentar la percepción de seguridad e independencia entre infancia y personas de edad.

Manuela Sánchez-Camacho Sánchez-Medina, una activa señora de 73 años, nos cuenta cómo su participación en el Centro de Mayores de Santa Eugenia, que frecuenta hace 11 años, ha traído más color para su vida, y cómo tomar parte en las actividades promovidas por el Proyecto EECENTRIC está cambiando su forma de ver el espacio público y la participación ciudadana.

Viuda a los 47 años, después de jubilarse y criar a sus cinco hijos, se quedó sola. Sin embargo, ha decidido mantener una vida llena de actividades y se mueve mucho. Actualmente, realiza 6 a 8 viajes al día, para visitar y atender a sus familiares. Valora muy positivamente las ventajas del “abono tercera edad”, que le permite moverse libremente por la ciudad a un coste razonable.
Manuela ha descubierto en el Centro de Mayores un lugar atractivo para socializar y “vivir para sí”. Ahí hace teatro y participa del Club de los Andarines, que entre otras actividades, organiza caminatas por el barrio de Vallecas.

Las caminatas se realizan los lunes con trayectos largos y los jueves con trayectos más cortos. Así se incluyen personas con diferentes niveles de actividad física: de las más activas hasta las que no están acostumbradas a ejercitarse, o tienen algún tipo de restricción. Se están planteando incorporar personas con movilidad reducida, escogiendo para ello algunos trayectos más cortos, con pocos cruces y cuestas. La presencia de bancos y locales para descansar también es importante.

Las caminatas sirven para ejercitarse, compartir con la gente y charlar. Sin embargo, el objetivo principal es identificar problemas del espacio público del barrio, dificultando el desplazamiento de personas mayores. Semáforos con poco tiempo para el paso de peatones, cruces demasiado largos, bancos inadecuados, pisos desnivelados, caca de los perros, bicicletas que circulan por las aceras, ya que no tienen carriles para ellas en la calzada…

Nada escapa de la mirada atenta de Manuela y el resto de andarines, que se han convertido evaluadores y promotores de cambios del espacio público. ¿Y cómo esta experiencia ha cambiado su planteamiento ante la movilidad? Manuela nos dice que ahora va más atenta cuando pasa por la calle, y habla más de estas cuestiones con las personas de su entorno.

El club "Andarines" comparte sus experiencias con el equipo de ECCENTRIC y la EMT, y se buscan alternativas. Dicho proceso participativo constituirá una base para la toma de futuras decisiones, fomentando una planificación urbanística más humana e inclusiva.

Y como es importante divertirse y pasarlo bien, el taller de teatro del Centro de Mayores en el que participan Manuela y sus compañeros y compañeras ha colaborado con el proyecto ECCENTRIC para promover comportamientos responsables en el transporte público. Se prepararon guiones para tres anuncios publicitarios, y se grabaron con la colaboración de la EMT. Los videos están disponibles en la información relacionada:

Para Manuela, la recompensa es compartir momentos alegres con la vecindad y compañeros y compañeras de taller, animar a la gente y contribuir para la mejora del barrio. Sin embargo, como ella misma dice, “Las actividades nos hacen felices a nosotros, pero aún más a nuestros hijos y nietos”.

¡Gracias, Manuela!

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