Vitrina 2

A fines de 1537 Teresa enferma, abandona el convento para recuperarse en casa de su tío. Durante su convalecencia tuvo la oportunidad de leer El tercer abecedario espiritual de Osuna, de su lectura aprenderá la práctica de la oración interior, con recogimiento; y Las epístolas de San Jerónimo que le harán replantearse el sentido de su vida. Estas lecturas serán definitivas en su decisión de abrazar la vida religiosa.

Los hábitos lectores de la época se vieron truncados con la aparición de El Índice de libros prohibidos. El Índice tenía por objetivo evitar la lectura tanto de la Biblia en lengua vernácula, como de los libros de espiritualidad sospechosos de inducir a prácticas heréticas, incluía tanto libros latinos como en romance. Algunos formarían parte de la biblioteca de la Santa: libros del P. Granada, de San Juan de Ávila, San Francisco de Borja, el Flos Sanctórum (libro de las vidas de los santos), en romance, etc. Teresa comenta las consecuencias que tuvo la publicación del Índice en su entorno "...Yo sentí mucho... Cuando se quitaron los libros... que no se leyesen...".

El ejemplar que se expone está impreso en Amberes por Cristóbal Plantino, uno de los impresores más importantes del siglo XVI, que tenía el privilegio para imprimir y vender libros religiosos. Sus impresiones se identifican, además, por su característica marca de impresor: una mano que sale de las nubes y sujeta un compás que dibuja un círculo sobre un cuadrado (el cielo y la tierra), todo rodeado del lema "Labore et constantia".

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