Tularemia

La tularemia es una enfermedad propia de conejos, liebres y pequeños roedores (en los que presenta alta mortalidad) que afecta también a las personas, animales domésticos (herbívoros y pequeños carnívoros) y otros mamíferos, aves, peces y anfibios.

El agente causante de la enfermedad es Francisella tularensis, bacteria capaz de resistir en agua más de tres meses (a temperaturas de 13-15 ºC) y de persistir en cadáveres de animales hasta 4 meses dependiendo de la temperatura ambiente, pero que, sin embargo, muestra una baja resistencia a los desinfectantes comunes (lejía).

La transmisión entre animales se realiza mediante contacto directo, y/o orina, heces, secreciones y a través de vectores artrópodos (mosquitos, pulgas, tábanos y garrapatas).

La infección en el hombre es casual y esporádica.

¿Cómo se distribuye?

La tularemia se presenta en países de América del Norte, Europa, y Asia, no obstante el mayor número de casos se registran en Estados Unidos, Canadá y México.

En lo que se refiere a España, hasta 1997, no existía constancia de la presencia de la enfermedad en nuestro país. Ese año se produjo un importante brote en algunas provincias de Castilla y León relacionado con la manipulación de liebres (Lepus granatensis) declarándose, más de 500 casos.

¿Cómo se transmite al hombre?

La enfermedad se transmite al hombre por contacto directo con el animal enfermo o muerto o con sus secreciones, ingestión de agua contaminada, inhalación, ingestión de carne cruda o poco cocida de animal enfermo o por picadura de artrópodos.

Las principales vías de entrada de la infección son:

  • A través de la piel: por la picadura de artrópodos hematófagos (que se han alimentado de animales infectados), durante la manipulación de animales enfermos a través de rasguños o heridas, o incluso a través de la piel intacta cuando esta está macerada por haber estado mucho tiempo en agua.
  • A través de la conjuntiva del ojo y mucosas de la boca y nariz: que se contaminan por salpicaduras o por las manos sucias al manipular animales enfermos.
  • Vía oral: por la ingestión de agua contaminada por animales muertos o por su orina y heces, o por el consumo de carne de animales infectados insuficientemente cocinada.
  • A través de la respiración: en zonas altamente contaminadas, por la inhalación de polvo con tierra, heno, pelos u otros materiales infectados suspendidos en el aire.
  • Se han descrito casos de tularemia relacionados con la pesca y manipulación de cangrejos de río. La intervención de los cangrejos de río en la transmisión de la tularemia puede estar debida a una contaminación temporal de los mismos al entrar en contacto con cadáveres de animales silvestres (liebre, conejo o topillo) infectados que encuentran en las riberas. Es posible la infección con bacterias existentes en el caparazón del crustáceo o bien al extraer el intestino en vivo.
  • Hasta el momento no se ha informado de ningún caso de transmisión de persona a persona.


¿Qué síntomas presenta una persona afectada de tularemia?

Aunque depende de la vía de contagio, entre los síntomas se incluyen fiebre alta, escalofríos, dolores de cabeza, ganglios linfáticos inflamados, náuseas, vómitos, diarrea, debilidad y malestar general.

En ocasiones se pueden presentar úlceras en la piel o en la boca y dolor e inflamación de ojos y garganta.

Es poco frecuente que se produzca una neumonía, que se manifiesta con dolor en el pecho y dificultades para respirar.

El periodo de incubación depende de la vía de adquisición de la infección y puede oscilar entre 1 y 14 días, aunque habitualmente los síntomas aparecen entre los 3 y 5 días.

¿Cómo se trata la tularemia?

Si usted presenta alguno de los síntomas anteriores y ha podido estar en contacto con un animal o con material infectado debe acudir al médico. Este prescribirá las pruebas diagnósticas que procedan y en su caso el tratamiento correspondiente.

El tratamiento es eficaz y está basado en la administración de antibióticos.

¿Cómo se previene la tularemia?

  • Infórmese sobre las características de la enfermedad y medidas a adoptar ante una sospecha.
  • Adopte en todo momento las medidas higiénicas imprescindibles en la manipulación piezas de caza. Manipule (desuelle, eviscere y trocee) con precaución y siempre con guantes impermeables las liebres y conejos procedentes de caza o cualquier otro animal susceptible de padecer la enfermedad.
  • Evite el contacto con animales muertos o enfermos. En caso de que sea necesario, utilice guantes y mascarilla.
  • Cocine a más de 70ºC la carne procedente de animales de caza. El frío  intenso, como la congelación, no destruye a la bacteria.
  • No consuma agua de arroyos o corrientes que puedan estar contaminadas. Si es necesario deberá ser clorada previamente (0.1 ppm al menos 15 minutos).
  • Si observa alguno de los síntomas anteriormente citados, junto con un cambio del comportamiento habitual en su ganado o mascotas (especialmente roedores, conejos y liebres) consulte a su veterinario.
  • Evite las picaduras de mosquitos, pulgas, tábanos y garrapatas aplicando insecticidas y repelentes en la piel y en la ropa. Estos artrópodos son parásitos transmisores de diversas enfermedades, debiendo extremar la vigilancia y protección frente a ellos. Si observa una garrapata adherida a su cuerpo acuda lo antes posible a un centro sanitario.
  • Proteja, en la medida de lo posible, a los animales domésticos y de compañía, de la parasitación por mosquitos, pulgas, tábanos y garrapatas, mediante barreras físicas (mallas, mosquiteras, ) y/o repelentes.
  • Tenga especial cuidado si pertenece a alguno de los grupos considerados de riesgo: cazadores, carniceros, ganaderos, agricultores y peleteros, guardas y en general en el medio rural y en personas que frecuentan el campo.

Bibliografía

  • David L. Heymann Ed. El control de las enfermedades trasmisibles. 18ª ed. Informe oficial de la Asociación Estadounidense. Washington. D.C.: Organización Panamericana de la Salud Pública, 2005.
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  • Braunwald, Fauci, Kasper, Hauser, Longo, Jameson, editors. Harrison Principios de Medicina Interna. 15ª edición en español. Mc Graw-Hill Interamericana de España, 2004.
  • Piedrola Gil G. Medicina Preventiva y Salud Pública. 10ª edición. Barcelona: Ed. Masson, 2001.
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