Diagnóstico
Su capacidad para trepar a zonas elevadas la hace especialmente difícil de controlar sin intervención profesional. Excelente trepadora: se mueve por cables, ramas y canaletas con facilidad. Tiene un cuerpo alargado, hocico puntiagudo y largas orejas que está cubierto de pelo corto de distintas tonalidades. En Madrid, pese a su nombre, su coloración no es siempre oscura, predominando un color más claro. Se diferencia de la rata de alcantarilla (Rattus norvegicus), por su menor tamaño o corpulencia, por la mayor longitud relativa de la cola y por el aspecto del cráneo, más afilado y provisto de orejas y ojos prominentes. Es nocturna, desconfiada y muy difícil de observar directamente, lo que complica su detección.
Algunos indicadores ser su presencia pueden ser ruidos en falsos techos o estructuras de madera, excrementos pequeños, oscuros y afilados por los extremos, presencia de alimentos roídos en zonas elevadas o marcas de grasa en vigas, paredes o cables.