Historia

La plaza Mayor y la Casa de la Panadería

Durante el siglo XV se fue formando un espacio fuera de la muralla cristiana del siglo XII, conocida como Plaza del Arrabal

Este lugar, fue utilizado habitualmente como mercado principal de la villa, localizándose aquí una primera casa porticada, que tenía la función de regular el comercio de la plaza. Esta primitiva lonja de comercio es el antecedente de la Casa de la Panadería. Durante el reinado de Felipe III, el arquitecto Juan Gómez de Mora realizó, entre 1617 y 1619, una transformación de la vieja Plaza del Arrabal, resultando una plaza rectangular, de estructura de madera y cuatro alturas, con revestimiento de ladrillo rojo. Esta plaza es en la actualidad la Plaza Mayor en cuyo centro del lado norte se encuentra la Casa de la Panadería.

La Casa de la Panadería

Recibe este nombre porque en su planta baja, fue instalada la tahona pública o despacho de pan; en la planta sótano se situaron las caballerizas de los panaderos, mientras que la planta noble fue reservada para el uso y disfrute de la Familia Real.

Desde y hasta su traslado al edificio que hoy ocupa en la calle de Alcalá (en 1774), estuvo aposentada en este edificio la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y luego la Real Academia de la Historia. En el siglo XX alojó el Archivo y la Biblioteca Municipal de la Villa.

Factura original:

Iniciada por Diego Sillero, comenzó su fábrica en 1590 siguiendo un proyecto del arquitecto Francisco de Mora, sobre un sótano abovedado preexistente que había sido realizado por los aparejadores del Real Alcázar, Antonio Segura y Andrés de Herrera, será acabada y transformada en 1617 por Juan Gómez de Mora al integrarla en el conjunto de la Plaza Mayor. El resultado fue una composición simétrica de cuatro alturas y planta baja porticada, rematando el último piso en forma de ático y los laterales coronados con torres angulares. 

Destrucción y construcción del edificio actual:

La construcción original resultó casi completamente destruida en el incendio de 20 de agosto de 1672.

Tras del reconocimiento de las ruinas llevado a cabo por los arquitectos Tomás Román, Juan León, Manuel del Olmo, fray Lorenzo de San Nicolás y el Hermano Francisco Bautista, se aconsejó mantener la parte no destruida, según consta en el Libro de Obras de la Casa de la Panadería. Este hecho condicionó la distribución del nuevo edificio. Se conservaron el sótano, formado por una trama de 56 pilastras de granito cubiertas con bóvedas de aristas en ladrillo, y la planta baja con los once soportales con arcos de medio punto enmarcados con columnas adosadas. Se sabe que hubo un concurso para la reconstrucción -que duró 17 meses- y que se planteó ampliar el edificio hasta la calle Mayor, pero no se conoce el autor del proyecto. Las obras fueron llevadas a cabo por Tomás Román quedando la dirección de las obras encomendada a José Ximénez Donoso quien, junto a Claudio Coello, decoró con frescos el salón real y la bóveda de la escalera.

La primera planta de la Casa de la Panadería siguió utilizándose para cometidos lúdicos hasta que, en 1745, Felipe V dio permiso para que las habitaciones fueran ocupadas por la Academia de las Nobles Artes, precursora de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, organismo que utilizó el inmueble hasta que se trasladó en 1774 a la calle de Alcalá.

El edificio sobrevivió al último gran incendio acontecido en la Plaza Mayor, el de 1790, no afectó a la Casa de la Panadería por lo que ésta siguió mostrando su estructura original: 33 balcones centrados por el balcón central –el que ocupaban los Reyes–, sobre el que se encuentra un gran escudo de España con las armas del rey Carlos II esculpido en Génova por Barbieri. Este escudo fue construido pasado el año 1668, (en el que se reconoció la independencia de Portugal), está compuesto por las armas de Castilla y de León, en el primer cuadrante; las armas de Aragón y Sicilia, en el segundo; las armas de Austria y de la Borgoña moderna, en el tercero; las de la Borgoña antigua y Brabante, en el cuarto, las de Flandes y las de Tirol en el escusón de abajo y el símbolo de Granada en el centro.

Una primera restauración de este segundo edificio fue realizada por José  Vega en 1880. En ese momento se instaló el Archivo de la Villa y se acentuó el balcón real con el escudo esculpido por el italiano Barbieri. Se conservan los primeros planos de la Casa realizados por Cipriano Gómez en 1888, en donde muestra la distribución de las distintas plantas con forma cuadrangular, un gran patio rectangular al fondo, la escalera real y dos secundarias. El deterioro del edificio por el paso de los años y la construcción del aparcamiento bajo la Plaza ocasionaron bastantes problemas en la estructura y elementos esenciales, por lo que se emprendió la consolidación de la cimentación, con proyecto y dirección de Salvador Pérez Arroyo.

A lo largo de su historia, este emblemático edificio fue ocupado por numerosas instituciones. Originalmente fue Tahona General de la Villa; desde 1732 albergó las dependencias del Peso Real. Más tarde, algunas de sus estancias se convirtieron en sede de la Real Academia de San Fernando (1745-1774) y de la Historia (1774-1871).

En el último tercio del siglo XIX, el Ayuntamiento se hizo cargo del edificio, primero para instalar la Biblioteca Municipal, y a comienzos del siglo XX se transformó en Segunda Casa Consistorial de Madrid y sede del Archivo Municipal.

Posteriormente se instaló el Centro Cultural Mesonero Romanos, que desempeñó una importante labor en la difusión de la cultura a través de diversas exposiciones monográficas

En la actualidad en la planta baja se encuentra el Centro de Turismo de Plaza Mayor.

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