Plaza Mayor. Retrato y máscara de Madrid

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Este año se celebra el IV centenario de la Plaza Mayor y el museo acoge la exposición conmemorativa La Plaza Mayor. Retrato y máscara de Madrid, que permanecerá abierta en nuestra sala de exposiciones temporales desde el día 24 de mayo hasta el 11 de noviembre de 2018.

Dividida en seis ámbitos - La plaza abierta (1617-1790), La plaza en fiestas (1617-2018), La plaza cerrada (1790-1846), la Plaza jardín (1843-1936), Una imagen de postal, Otros usos. Nuevas propuestas (1920-2018)- esta exposición nos permite conocer la evolución de la plaza desde sus orígenes hasta la actualidad. 

En 1617, se aprobaba el proyecto de Juan Gómez de Mora para la nueva Plaza Mayor, edificada en apenas tres años sobre la vieja plaza del arrabal, a orillas de la calle Mayor y cerca del Alcázar Real. Sorprendió por su regularidad y armonía constructiva, la belleza de sus fachadas, la inusual altura de sus casas y la nueva forma de convivencia entre sus vecinos, mayoritariamente comerciantes con su tienda en la planta baja. Originalmente, estaba formada por bloques de edificios entre bocacalles abiertas y pronto se convertiría en prototipo de las Plazas Mayores españolas.

Se celebraron en ella fiestas, diversiones y ceremonias como canonizaciones, juegos de cañas, tauromaquias, autos de fe, desfiles, autos sacramentales y procesiones con sus tarascas. Para estos espectáculos se cerraban entonces las bocacalles con armaduras y tablados de madera, convirtiéndose el espacio en un magnífico teatro al aire libre, distribuyéndose los espectadores en los balcones de las viviendas y en las gradas provisionales conforme a un estricto protocolo en la asignación del lugar que cada uno ocupaba. Los reyes tenían reservado el balcón principal de la Casa de la Panadería.


En 1631, 1672 y 1790 fue devorada por las llamas, siendo el incendio del siglo XVIII el más devastador. Las llamas, avivadas por la madera, el yeso y otros materiales inflamables de los inmuebles, avanzaron desde el Portal de Paños hacia la calle de Toledo y las inmediaciones de la Casa de la Panadería, provocando grandes daños. Juan de Villanueva fue el arquitecto encargado de reconstruirla y modernizarla siguiendo los modelos de las plazas francesas. La convirtió en plaza cerrada, al sustituir las bocacalles por arcos monumentales y simétricos y rebajó la altura total del inmueble, equiparando así las casas de la Panadería y la Carnicería.

Ya en la mitad del siglo XIX, la Plaza Mayor deja de ser un espacio regio gestionado por la monarquía y para ser gestionado por el Ayuntamiento. Los arquitectos municipales proyectaron un nuevo espacio en cuyo centro estaría la estatua ecuestre de Felipe III. Una explanada central, transformada en rotonda, se convierte en estación terminal con la llegada y partida de diligencias, tranvías y autocares. Pero, a la vez, el protagonismo que fue adquiriendo la Puerta del Sol, hizo que la atención de la Plaza Mayor disminuyera y se viera obligada a reinventarse como lugar de paseo, jardín con bancos de madera, canapés con respaldo de hierro, estanques, farolas, árboles de variadas especies y arriates de flores y arbustos.

La Plaza Mayor aparece entonces como un icono emblemático de la ciudad, una “imagen de postal” y, mientras la fotografía difunde una imagen oficial de su arquitectura, la pintura y la ilustración gráfica crea una iconografía castiza de la plaza, especialmente durante la Navidad, cuando acoge a todas las clases sociales y “tipos” de Madrid. Ambas imágenes, creadas en el siglo XIX y consolidadas en el siglo XX, siguen vigentes hoy en día.

Con la apertura de la Gran Vía y la creación de la red de metro, la Plaza Mayor fue objeto de proyectos revitalizadores. El arquitecto Fernando García Mercadal inició, en febrero de 1936, las obras que pretendían devolver a la plaza su primitivo carácter, eliminando los jardines y configurándola como una lonja bien pavimentada. Se procuró devolverla al aspecto que tuvo durante el reinado de los Austrias, pero esta nueva plaza imperial fue invadida por los automóviles hasta se construyó un aparcamiento subterráneo en 1968.

Actualmente, la plaza recoge todo tipo de actividades lúdicas y culturales ya que ofrece un equipamiento urbano muy flexible y cargado de historia que todavía seguimos haciendo.

La exposición estará abierta en la Sala de exposiciones temporales del museo en el horario habitual, desde su inaguración el día 24 de mayo a las 18 horas al 11 de noviembre de 2018.

Entrada gratuita.

Dejamos el enlace a la conferencia que ofreció la comisaria, Beatriz Blasco,donde se tratan y describen algunas de las obras y hechos históricos que se muestran en las salas de la exposición y pueden aportar información para la visita.

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