Mala letra
Negra, afilada, compacta, casi arquitectónica. La caligrafía gótica tiene algo hipnótico: una mezcla de ritmo, precisión y carácter. En este taller empezaremos desde cero para entender su lógica y acabar escribiendo nuestras propias letras con toda su fuerza.
Hay letras que se leen y otras que, antes de leerlas, se sienten.
La gótica pertenece a ese segundo grupo. Sus formas son densas, verticales, oscuras, llenas de ritmo. Puede recordar a manuscritos antiguos, pero también aparece una y otra vez en la música, el tatuaje, la moda, el diseño gráfico o la cultura urbana.
En este taller entraremos en ese universo desde la práctica. Papel, tinta y una herramienta de punta plana serán suficientes para empezar a entender cómo nace ese trazo tan reconocible.
No hace falta tener buena letra. De hecho, casi mejor olvidarse de ella.
Aquí se trata de otra cosa: repetir, controlar el gesto, encontrar el ritmo y ver cómo una sucesión de trazos empieza, poco a poco, a convertirse en letras.
Empezaremos por las formas más básicas y terminaremos componiendo una palabra o pequeña pieza caligráfica propia.
Hora y media para manchar papel, aprender una técnica nueva y descubrir por qué estas letras llevan siglos negándose a desaparecer.
Organiza: Organiza Súper Gráficas
Imparte: Héctor Marcs.