La alcaldesa de Madrid en el Foro de ABC: “Lo que nos queda por hacer”

Nota de prensa 28/04/2014

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La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, ha participado hoy en el Foro de ABC con la conferencia "Lo que nos queda por hacer".

"Madrid, como toda España, ha sufrido mucho la crisis económica en los últimos años. Negarlo sería una falta de respeto para todos los que viven sus consecuencias en la capital; especialmente para aquellos que, sin duda demasiados, se encuentran todavía sin empleo. Negarlo sería una falta de consideración para todos aquellos que aspiran a que nuestra ciudad salga más fuerte de este largo período de dificultades. 

He sufrido por mi ciudad y sigo sufriendo cuando veo tanto daño social afectando a los jóvenes y a los menos jóvenes. 


Los datos nos indican que la crisis ha empezado a quedar atrás, que el crecimiento ha comenzado de nuevo, que esto vale para España y, por lo tanto, también para Madrid. Pero no es esto  todavía exactamente lo que me dicen muchos de los madrileños con los que me encuentro  y hablo todos los días.

Por supuesto, desde 2011, la acción del Gobierno de Mariano Rajoy, ha corregido los peores efectos de la política del Gobierno de Zapatero. Por supuesto, hemos hecho mucho, todo lo que hemos podido,  aquí en Madrid, para proteger a la población de las consecuencias sociales de esta crisis. Hay, es cierto, algunas señales de mejora en la economía. Pero cuando intercambio impresiones cada día con los madrileños, soy consciente de que la crisis y sus inquietudes siguen estando ahí. Los daños han sido tan terribles que todavía tenemos que trabajar mucho para convencer. Todavía hay mucho que hacer.


La política sufre de un gran descrédito estos últimos años y España no es una excepción. En toda Europa, la duda, la desconfianza, es la tónica generalizada. Debemos reaccionar ante esta situación. Y ello va a requerir en los próximos años grandes esfuerzos por nuestra parte. No se trata sólo de cambiar nuestra comunicación. Se trata de responder mejor a las cuestiones esenciales planteadas por los ciudadanos que representamos.

Frente a esta crisis de confianza, el primer desafío tiene que ver con la política misma. Frente a la fama, hoy dominante, de la política como mera conquista y ejercicio de un puesto o de una mayoría, tenemos que convencer de que la política es, debe ser, "el poder hacer."  

Y yo creo profundamente en esto, del "poder hacer". Siempre he  dedicado la mayor parte del tiempo a resolver problemas, y he tenido alguna experiencia en ello. He pasado casi toda mi vida activa al servicio del Estado y del interés público, primero como funcionaria y, desde 2003, como concejala electa del Ayuntamiento.


Mis responsabilidades como Teniente de Alcalde de Alberto Ruiz-Gallardón me permitieron tocar muy de cerca las cuestiones del empleo y de los servicios básicos. Madrid experimentó durante ese período una transformación que, salvo Berlín -por razones evidentes ligadas a la caída del muro-, ninguna otra capital europea ha conocido.

Valiéndose de su confianza en el futuro de nuestra ciudad, y realizando un gran esfuerzo inversor, mi predecesor fue el "alcalde arquitecto" que la ciudad necesitaba. Lo que debía hacerse se hizo por voluntad política: Hablamos de las grandes renovaciones de los barrios periféricos, la mejora de los transportes en colaboración con la Comunidad, los accesos a la capital y la M-30, o las obras del Manzanares. Tantos y tantos proyectos que han hecho que la vida en Madrid sea mejor.

Todos los alcaldes de la democracia han dejado una huella en la ciudad, pero la de Alberto es todavía más profunda. Le debemos mucho. Su etapa representa la entrada plena de Madrid en el siglo XXI, preparando la ciudad para responder a las necesidades cambiantes de la población en esta nueva época. El suyo es un capítulo determinante en la historia de nuestra ciudad.

La crisis financiera que golpeó al mundo a partir del 2008 no fue una excepción en España; más bien al contrario. 

La actuación del gobierno socialista agravó en nuestro país sus efectos, que todavía padecemos. Y Madrid sufrió también un impacto que se reflejó de manera dramática en las finanzas de la capital. De hecho, la crisis cambió de golpe el guión del proyecto transformador que habíamos escrito hasta entonces para nuestra ciudad.

Por eso, cuando tomé el relevo de Alberto, consideré que era mi deber pasar a una nueva etapa. Probablemente debía haber dedicado más tiempo a explicar lo que se ha hecho desde 2011. Probablemente, he cometido errores; pero, lo digo con sinceridad, he aprendido mucho de ellos.

Algo que he aprendido es que nunca es tarde para hablar con franqueza a los madrileños, no sólo sobre lo que se ha hecho sino también sobre lo que queda por hacer.

Lo que nos queda por hacer en el futuro inmediato, y también más adelante; lo que nos queda por hacer para seguir avanzado y hacer progresar las oportunidades de éxito de Madrid en la próxima década.

Para hacer frente a las consecuencias de la crisis, he llevado a cabo un trabajo ingrato, pero vital. He tenido que proteger nuestras finanzas municipales contra el riesgo de una situación límite.  Porque era una situación límite, causada por la histórica desaceleración económica que vivimos, y que, desde su inicio y hasta el momento en que asumí mis responsabilidades como Alcaldesa,  había hecho perder al Ayuntamiento unos ingresos acumulados de 1.650 millones de euros.

Hoy, la política de  disciplina presupuestaria nos sitúa  más allá del equilibrio; Madrid es responsable por sí sola del 25% del superávit municipal de toda España, lo que nos permite cumplir con creces nuestros objetivos de pago de deuda...Son buenas noticias que hacen que, precisamente hoy,  haya llegado  el momento de explicar por qué lo he hecho así:

Lo he hecho porque reducir nuestra deuda en 3.000 millones de euros a finales de este año multiplica las oportunidades de los madrileños, hoy y en el futuro. 

Lo he hecho porque pagar a nuestros proveedores en un plazo medio de 33 días -frente a los más de 250 en que llegamos a demorarnos-, significa no retener recursos esenciales para las empresas, sobre todo las pequeñas y medianas, que prestan servicios a Madrid. 

Lo he hecho porque la "eficiencia presupuestaria" no es un concepto abstracto: si hoy se puede  invertir de nuevo en nuestra ciudad, es gracias al ahorro que ha generado esta política, y es gracias a los esfuerzos de los madrileños. 

Esta acción de reducción del déficit es crucial para proteger a los madrileños en los  próximos años y dotar a Madrid de plena capacidad para aprovechar, cuando llegue el momento, la recuperación económica. Y es una vigilancia indispensable que debe continuar en el futuro, al servicio de todos.

Frente a los peligros que nos han acechado, he reaccionado como cualquiera lo haría en su economía familiar. He querido proteger el presupuesto de la ciudad de Madrid, como se hace en una familia que se enfrenta a dificultades: gastando menos, gastando con inteligencia, tomando decisiones difíciles, y, a veces, haciendo sacrificios.

Me siento orgullosa de lo que se ha  hecho con la mayoría municipal. No ha sido fácil.

Se requería coraje para renunciar a ciertos gastos, y para cambiar la manera de gastar en lo que era indispensable. 

Yo quiero insistir en una lección clave de estos últimos años: Más recursos para la administración no garantizan mejores servicios; Más recursos en manos de los ciudadanos activan la economía y generan empleo y riqueza.  Este ha sido un objetivo fundamental de mi política municipal desde  2012.

Todo el equipo municipal que yo tengo el honor de dirigir  ha conseguido que la ciudad funcione, a día de hoy, con un gasto corriente anual que hemos reducido en cerca de 500 millones de euros. Lo hemos hecho en tan sólo dos años y medio, con reformas de tanto calado  como, por ejemplo,  la de toda la contratación municipal de servicios esenciales.


Hoy las cosas están mejorando, pero siguen existiendo riesgos, y no me gustaría dejar Madrid en manos de aquellos que ya nos anuncian que siguen creyendo en el dogma del gasto público... como si la crisis nunca hubiera ocurrido. 

Aquellos que no dudarían en desperdiciar todo el esfuerzo de los madrileños y que nos conducirían, como ya lo hicieron, a un escenario insostenible para los servicios públicos.

Los servicios son vitales para todos, pero de manera especial para quienes se ven afectados por las más graves consecuencias de la crisis y las dificultades de la vida.

Precisamente porque las cosas están mejor que antes vamos a hacer todo lo que esté en nuestra mano este último año de este mandato para dar prioridad absoluta a la mejora de la vida cotidiana de los madrileños. 

¿Cómo vamos a hacerlo? 

Primero, ¡con más inversión! 

En las últimas semanas he informado de todos los nuevos proyectos de renovación de Madrid hechos realidad gracias al nuevo modelo de gestión.

Hoy, gracias a este superávit, les anuncio que vamos a incrementar todavía más nuestra capacidad de inversión.  Porque si para 2014 teníamos previstas actuaciones por un volumen aproximado de 330 millones de euros, gracias al remanente de tesorería incrementaremos la inversión para este año hasta superar los 375 millones.

Segundo, ¡con menos impuestos! 

Hoy, gracias al superávit, podemos de nuevo dar prioridad a la mejora de la vida cotidiana.

Hoy, gracias al superávit, podemos poner en marcha los incentivos fiscales del Madrid Tax Free a los nuevos negocios.

Hoy, gracias al superávit, los madrileños disfrutarán una rebaja progresiva de los impuestos municipales, efectiva  desde este 2014. 

La primera de esas rebajas, la de la plusvalía en las herencias, la aprobamos la semana pasada. También este año, como habíamos anunciado, rebajaré la Tasa de Basuras en un 12%. 

Mañana, gracias a este superávit,  tengo la intención firme de seguir esta política de menor presión fiscal para el bolsillo del ciudadano. 

El "poder hacer" tiene aquí una clara prueba, y por eso quiero anunciarles que he tomado la decisión de revisar el Plan de Ajuste Municipal con el objetivo de eliminar, con efectos de 2015, la tasa de basuras en nuestra ciudad,  sin por ello modificar en ninguna de sus prestaciones el servicio de recogida que disfrutan los madrileños.

La tercera forma en que vamos a dar prioridad a la vida cotidiana será buscando una mayor calidad de vida.

Voy a tomar como ejemplo el tema, vital para muchos, de la gestión del tráfico y sus consecuencias.

En la última década, Madrid ha logrado un avance histórico en la mejora de su calidad de vida, y de manera muy significativa en los parámetros medioambientales, cada día, por fortuna, más exigentes. 

En la lucha contra la contaminación y el ruido, presentes en todas las grandes ciudades, el Servicio de Estacionamiento Regulado ha jugado un papel fundamental: 

El SER ha sacado del centro de la ciudad más de 300.000 coches al día; ha optimizado el uso de nuestro transporte público y ha hecho que fenómenos como la "doble fila", tan típica de aquel otro Madrid, quedaran para la Historia.

El SER es un ejemplo. El sistema funciona, y debe seguir avanzando. Mañana aprobamos una nueva ordenanza de movilidad y su correspondiente normativa fiscal para hacer posible un SER más inteligente, guiado por criterios ambientales, que, sobre todo, recoge las demandas de los vecinos y la experiencia del sistema utilizado en los últimos años.

Fruto de este enfoque son las medidas que, desde el próximo 1 de julio, van a servir para reforzar la eficiencia de este servicio, pero sólo allí donde es verdaderamente prioritario que es dentro del anillo de la M-30.

De este modo, les quiero anunciar que los llamados "cascos históricos periféricos", en los distritos de Carabanchel, Fuencarral y Hortaleza, dejarán de ser zona de estacionamiento regulado.

Otro ejemplo  de lo que vamos a hacer tiene que ver con una nueva forma de entender la democracia Municipal. Dar prioridad a la mejora de la vida cotidiana es contar más con los ciudadanos, buscando su consejo, haciendo que participen más.  

Queremos seguir introduciendo mejoras en nuestros servicios, y queremos que los vecinos participen cada  vez más, con nosotros, en esas mejoras. Es la única receta válida para culminar con acierto lo que les propusimos para nuestro mandato, porque suya fue la confianza que nos ha legitimado para tomar estas decisiones, y porque sólo a esa confianza nos debemos.

¡Más inversión, menos impuestos, y más oportunidades!  Esto tiene que seguir siendo el  "poder hacer" en los próximos años.

Esto no excluye por supuesto que se abra el debate sobre el futuro de Madrid y de los madrileños. Ese debate es más importante que el debate acerca de mi futuro, el del PP o el del PSOE.


He pensado mucho en los últimos meses sobre el futuro de Madrid. En diez años, hemos "reformado la casa"; es indiscutible. Hemos ampliado sus muros y sus puertas de acceso, hemos saneado sus finanzas. En casa, se diría que hemos puesto orden en el presupuesto familiar... Luego, hemos tratado de vivir mejor juntos en esta casa al tiempo que las dificultades se acumulaban. Este es el gran desafío de los próximos años.

La crisis ha creado brechas entre las generaciones, ha provocado a veces un aumento de los antagonismos y de las dificultades para "vivir juntos". Y ello no cabe en el Madrid solidario e integrador que todos admiramos. No cabe en ese Madrid que ha sabido ser, no sólo una gran capital para la gran nación que es España, sino también un puente ejemplar entre culturas y continentes, empezando por Latinoamérica y terminando por lugares más remotos, cultural y geográficamente.


Madrid, nuestra casa, es un edificio sólido, que nos debe seguir protegiendo contra estos riesgos.

Nos ocuparemos en los próximos años de asegurar la buena convivencia entre todos, dedicando a ello todo el esfuerzo realizado estos últimos años. Esto es lo que nos queda por hacer. Y ésta es mi prioridad.


Nuestra ciudad es ante todo su gente, todos estos madrileños, que, con sus caminos, sus diferencias, a veces sus dificultades, su coraje, su sentido del humor, su sociabilidad, hacen de Madrid una ciudad llena de vida y de contraste; una ciudad abierta y diversa; una ciudad fuerte y valiente. Desde que soy alcaldesa, y a pesar de las dificultades, me siento orgullosa y honrada de estar comprometida con el futuro de Madrid y de los madrileños.

Dedico y seguiré dedicando en el futuro toda mi energía a encontrar soluciones; soluciones que nos permitan convivir en una ciudad que todos podamos disfrutar,  que nos permitan convivir mejor.


Una ciudad libre y abierta a las oportunidades para todos los que quieran venir a poner en pie, con nosotros, sus proyectos e ilusiones.

Un Madrid que no se resigne a envejecer por falta de opciones para nuestros jóvenes.

Un Madrid que facilite, y no dificulte, la vida de las familias o el progreso de los emprendedores.

Un Madrid que sepa derribar las barreras que más impiden nuestro crecimiento y que son las que nosotros mismos nos hemos impuesto con regulaciones y trámites interminables.

Un Madrid en el que creo, hoy más que nunca, y en el  que he creído siempre".

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