La nueva planta de La Paloma duplica su capacidad de reciclaje
- En sus 22.000 metros cuadrados construidos se tratarán más de 257.000 toneladas de residuos anuales
- Al duplicar la capacidad de tratamiento y recuperación se reducirán anualmente 28.000 toneladas las emisiones de gases contaminantes
- Se reduce en un 60% tanto el espacio como el tiempo que hasta ahora se precisaba para fermentar la materia orgánica, pasando de 18.900 metros cuadrados a 7.600, y de 70 días a 28
- Valdemingómez gestionó el pasado año 1,7 millones de toneladas de residuos, de los que se reciclaron 200.000 toneladas, un 6,5% más que en 2006
- Con sus actuaciones, la Ciudad de Madrid se sitúa a la vanguardia en respeto y protección al medio ambiente
Aumentar la eficiencia de los recursos utilizados y reducir al mínimo el impacto sobre el ecosistema. Dos condiciones que cumple con creces la nueva planta de separación, clasificación y compostaje de La Paloma, que sustituye a la construida en 1982 y que, tras 25 años de uso, se había quedado obsoleta. El alcalde de la Ciudad, Alberto Ruiz-Gallardón, ha visitado hoy las nuevas instalaciones en las que, gracias a una inversión de 40 millones de euros, se han introducido importantes mejoras entre las que sobresale su capacidad de reciclaje: en sus 22.000 metros cuadrados construidos se tratarán más de 257.000 toneladas de residuos anuales, de las que se recuperarán 38.000 frente a las 17.200 toneladas que obtenía la antigua planta.
El hecho de duplicar la capacidad de tratamiento y recuperación de esta planta de La Paloma (situada en Valdemingómez), constató el alcalde, conlleva una serie de beneficios medioambientales, como la reducción anual en 28.000 toneladas de las emisiones de gases contaminantes, equivalentes a los que generarían 6.000 vehículos circulando durante un año.
Al año se consigue también un ahorro energético de 192.000 megavatios-hora, con los que se podría cubrir el consumo eléctrico de 42.000 viviendas. La nueva planta evitará el uso, como materia prima, de 14.000 toneladas de petróleo, otras 7.000 de minerales, 41.000 metros cúbicos de agua u 80.000 árboles.
Gallardón detalló que otra de las ventajas de La Paloma es su nuevo sistema de compostaje, que se realiza en naves cerradas y dotadas de ventilación forzada. De este modo, dijo, se reduce en un 60% tanto el espacio como el tiempo que hasta ahora se precisaba para fermentar la materia orgánica, pasando de 18.900 metros cuadrados a 7.600, y de 70 días a 28. La fermentación ya no se hace al aire libre, por lo que se mejora el medio ambiente y se evitan los malos olores, “atendiendo a las demandas de los ciudadanos, sobre todo los de las zonas urbanas más próximas al parque”.
Responsabilidad con el medio ambiente
La Ciudad de Madrid está comprometida con las políticas que contribuyen a frenar e invertir procesos como el cambio climático. El desafío de conjugar el progreso con el máximo respeto al entorno, afirmó Ruiz-Gallardón, viene respaldado por elevadas inversiones en infraestructuras medioambientales.
Un ejemplo son los 120 millones de euros que, durante los últimos cinco años, ha invertido el Ayuntamiento en la modernización de Valdemingómez para tratar adecuadamente y obtener el mejor aprovechamiento posible de las 4.670 toneladas de residuos que diariamente genera Madrid.
Valdemingómez gestionó el pasado año 1,7 millones de toneladas de residuos, de los que se reciclaron cerca de 200.000 toneladas, un 6,5% más que en 2006, apuntó el alcalde. Cifras que, en términos de población, significan que por cada habitante de la metrópoli se reciclan cada día 37,2 kilos de papel y cartón; 10,8 de vidrio; 8,3 de metales o 5,5 de envases de plástico.
“Unos resultados”, argumentó Ruiz-Gallardón, “que nos sitúan por encima de otras ciudades como Barcelona y que, en gran parte, son posibles gracias a la colaboración de los ciudadanos”. De hecho, agregó, el 58,5% del papel y el vidrio recuperado en Valdemingómez corresponde al que los madrileños depositan en los contenedores específicos, mientras que el 41,5% restante se obtiene de la clasificación de residuos en estas instalaciones.
A la vanguardia
Estas y otras actuaciones promovidas por el Gobierno de la Ciudad en diversos ámbitos como la movilidad, sitúan a Madrid en la vanguardia del respeto y protección del medio ambiente. Prueba de ello, enumeró el alcalde, es que la capital cumple los objetivos del Plan Nacional de Residuos Urbanos 2000-2006, así como muchos de los que incluirá el nuevo Plan 2008-2015, elaborado por el Ministerio de Medio Ambiente en colaboración con las comunidades autónomas y pendiente de su aprobación definitiva.
El Ayuntamiento de Madrid se ha adelantado en dos años al resto de España en el objetivo de reducir, durante en el periodo 1995-2009, en un 50% la materia orgánica enviada a vertedero. También va por delante del futuro Plan en la aplicación de la biometanización como tecnología apropiada para el tratamiento de materia orgánica, ya que Madrid contará pronto con el mayor complejo de biometanización de Europa, capaz de obtener biogás del 60% de todos los residuos de materia orgánica que genera la ciudad./