El Museo de Arte Contemporáneo reúne un conjunto de obras del pintor y de significados artistas de su generación

Un recorrido por la obra de Lucio Muñoz y su generación

Nota de prensa 26/04/2007
  • La muestra propone un recorrido antológico por la obra de Lucio Muñoz entre 1952 y 1997, y un intenso diálogo entre la obra del artista y la de sus compañeros y amigos artistas
  • La exposición Lucio Muñoz (1929-1998). Identidad plástica de una generación permanecerá en la sala de exposiciones temporales del Museo de Arte Contemporáneo hasta el 2 de septiembre
  • La exposición coincide con la apertura de una sala permanente en el Museo dedicada al artista con obras de su última etapa

Esta mañana se ha presentado en el Museo de Arte Contemporáneo la exposición Lucio Muñoz (1929-1998). Identidad plástica de una generación. Han asistido a la presentación el director general de Patrimonio Cultural del Área de las Artes, Juan José Echeverría y los comisarios de la muestra, Rodrigo Muñoz Avia y Eduardo Alaminos, director del Museo.

Lucio Muñoz (Madrid, 1929-1998) es uno de los artistas españoles más importantes de la segunda mitad del siglo XX junto con Manolo Millares, Manuel Rivera, Rafael Canogar, Martín Chirino, Antonio Saura, Luis Feito, José Guerrero, Tàpies o Antonio López García, con quienes compartió los inicios de su carrera artística. Asimismo, es uno de los artistas más reconocidos dentro del panorama artístico internacional. Su obra se encuentra repartida por los museos y colecciones públicas más importantes del mundo.

Su trayectoria está también estrechamente vinculada con Madrid -como muestra su mural Ciudad inacabada del hemiciclo de la Asamblea de Madrid- y el Museo de Arte Contemporáneo ha querido organizar esta exposición como recuerdo de su profunda y magistral carrera artística y vital.

Con esta exposición Lucio Muñoz (1929-1998). Identidad plástica de una generación el Museo de Arte Contemporáneo proyecta un recorrido antológico por la obra del artista entre 1952 y 1997 y sugiere el estrecho vínculo que mantuvo con sus compañeros y amigos de generación.
    
El primero de los tres apartados en los que se estructura la exposición,  muestra un espacio dedicado a la personalidad del artista con fotografías personales, bien trabajando en el estudio o rodeado de sus amigos, así como algunos objetos del artista.

El segundo apartado tiene a la obra de Lucio Muñoz como protagonista esencial ofreciendo la posibilidad de contemplar en torno a cincuenta obras que abarcan toda su trayectoria artística de forma antológica.

Un tercer apartado reúne la obra de sus compañeros de generación y de sus amigos -Amalia Avia, Antonio López,  Antonio Saura, Manuel Millares, Manuel Rivera, José Guerrero, Tàpies, Sempere, Mompó, Julio López Hernández, Salvador Victoria, Equipo Crónica, Joaquín Ramo, Enrique Gran, Frederic Amat o los más jóvenes, Monserrat Gómez Osuna, Manuel Robledo, Alfonso Sicilia Sobrino o Lucio Muñoz Avia- que han formado parte de su íntimo espacio familiar a lo largo de su vida.

Sala Lucio Muñoz
Esta exposición coincide con la apertura en la segunda planta del Museo, durante un periodo de dos años, de una sala dedicada al artista, en el ámbito de la colección permanente. Esta sala se organiza a partir de la obra Tabla 39-94, de 1995, adquirida el año de su fallecimiento, y reúne un conjunto de ocho obras realizadas entre 1994 y 1997, última etapa de su producción.

Durante estos años Lucio Muñoz aborda una nueva etapa calificada de síntesis en la que se propone reducir los medios al máximo sin renunciar a la naturalidad y misterio que le caracterizaron. Se trata de un conjunto de obras que evidencian la voluntad del artista por mostrar con claridad la estructura de la composición, reducir la cantidad de pintura y en las que la madera ha terminado convirtiéndose en la propia obra: “Después de tantos años he concedido a la madera -afirmó Muñoz- el protagonismo total y la total responsabilidad de la expresión en el cuadro. Hasta el color se lo he cedido a la madera y raramente lo superpongo, al menos con ese sentido pictoricista. Ya no “pintura sobre tabla”, pero tampoco es escultura, insisto en mi paradoja de que es más “pintura” que nunca”.

Este magnífico conjunto de cuadros refuerza la presencia del propio Lucio Muñoz y de los artistas que de su generación conserva la colección del Museo, permitiéndole ahondar en el sentido de su identidad plástica. El objetivo del museo es que el visitante contemple estas obras con detenimiento y se impregne de la atmósfera y la armónica tensión que emanan.

Con motivo de la exposición se publica un catálogo que, además de recoger toda la obra expuesta, incluye un texto de Juan Manuel Bonet que glosa la figura de Lucio Muñoz y una antología de veintitrés textos, escritos entre 1958 y 2003, de  Sáenz de Oiza, Juan Eduardo Cirlot, José María Moreno Galván, Santiago Amón, Miguel Fernández-Cid, Javier Tussel, Francisco Calvo Serraller o Fernando Castro Flórez, entre otros, que esperamos sea de gran utilidad dentro de la bibliografía dedicada al artista.

Biografía
Lucio Muñoz nace en Madrid en el año 1929. Era el menor de cinco hermanos. Entre 1946 y 1949, comienza a tomar clases de dibujo con el pintor y grabador Eduardo Navarro y con Eduardo Peña. En 1949, ingresa en la Escuela de Bellas Artes de San de Fernando de Madrid. Años más tarde, en 1954, trabajó en el estudio de Eduardo Chicharro, pintor y poeta. Ese mismo año finaliza la carrera de Bellas Artes e inicia un viaje de fin de carrera a París, donde conoce a la también artista Amalia Avia, con la que se casará en 1960. 1954 fue también el año de su fugaz visita a Italia.

En 1955, expone en las Salas de la Dirección de Bellas Artes junto con el pintor Antonio López García y los escultores Julio y Francisco López Hernández. Asimismo, realiza su primera exposición individual en la galería Dintel, de Santander, con unas primeras obras no figurativas. Reside en París hasta finales de 1956.

En 1957 prepara su primera exposición individual en Madrid, en la Galería Fernando Fe. Allí se exhiben pinturas con mucha materia y collages de papeles quemados en las que empieza a aparecer la madera vista. Un año más tarde expone en el Ateneo de Madrid y prepara sus primeras obras en madera tallada. Desde el año 1959 y  hasta su fallecimiento participará en las más importantes exposiciones de pintura española en todo el mundo.

En 1960 se publica la Monografía editada por la Sala Neblí, con texto de Aguilera Cerni y serigrafías realizadas por Eusebio Sempere y Abel Martín. Ese mismo año se le concede el Primer Premio Neblí de Pintura. Un año después, realiza la carpeta de xilografías titulada “Los Madriles”, comienzo de una larga y reconocida trayectoria como grabador y se publica una monografía editada por Juana Mordó con texto de Castro Arines. Al año siguiente, obtiene por concurso nacional la realización del mural de 620 m2 de la Basílica de Aránzazu (Guipúzcoa), en cuya realización colaboran el escultor Julio López Hernández y el pintor Joaquín Ramo.

En 1964 se inaugura la galería Juana Mordó, a cuyo grupo de pintores pertenece desde su fundación hasta 1991 y lleva a cabo la primera individual de la galería. Este mismo año obtiene la Medalla de Oro en la Bienal de Arte Sacro de Salzburgo por el mural de Aránzazu y el tríptico “Gólgota”. Poco después, realiza el mural en el Hostal San Marcos de León de 175 m2, colaborando en la realización el escultor Julio López Hernández y el pintor Jaime Burguillos.

En 1971 presenta la serie de 11 aguafuertes para el “Grupo 15” de Madrid y a lo largo de esa década participa en la Documenta de Kassel y en la Feria de Basilea. Años después colabora en la creación de “Museo Internacional de la Resistencia Salvador Allende” (1976).

En los años ochenta, realiza una serie de diez aguafuertes para la Polígrafa (Barcelona) y recibe el Primer Premio de Grabado en la Feria Internacional de Grabado de Arte Gráfico, Arteder (Bilbao). Ese mismo año realiza un mural para el Aeropuerto de Barajas. En 1983 se le concede el Premio Nacional de Artes Plásticas. Un año más tarde, y con motivo de su exposición en la galería Juana Mordó, presenta por vez primera sus grabados de gran formato.

En 1986, realiza un techo para la Casa del Cordón de Burgos. Dos años más tarde, el Centro de Arte Reina Sofía de Madrid y la Fundación Gulbenkian de Lisboa realizan una exposición antológica sobre el artista. Un año después, Lerner & Lerner edita en Madrid su monografía titulada Lucio Muñoz.

En los años noventa, el Museo de Bellas Artes de Bilbao realiza la catalogación y una exposición completa de su obra gráfica (1991). Este mismo año, Lucio Muñoz firma un contrato en exclusiva con la Galería Marlborough. Recibe la Medalla de Oro de las Bellas Artes  (1993) y el Premio de la Asociación Española de Críticos de Arte (1996). Sus últimos trabajos fueron los dos murales para el nuevo edificio de la Unión Europea en Bruselas (1995) y el mural “Ciudad Inacabada”, de 12 x 11,5 metros, para el hemiciclo del nuevo edificio de la Asamblea de Madrid en Vallecas (1998). Fallece en Madrid, el 24 de mayo de ese mismo año./

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