Marnie, la ladrona
Marnie pone en escena un intercambio de culpa y deseo entre personajes profundamente ambiguos, a la vez que fuerza al público a una incómoda toma de posición moral. Entre el melodrama y la pesadilla, Hitchcock tensa valores plásticos como el color y el encuadre en un mundo continuamente desestabilizado. Su vivaz y cruel circulación de los puntos de vista tiene un eco en el cine de Sonbert, donde su montaje sustituye la narración por una red abierta de correspondencias.
> Presentación a cargo de Francisco Algarín y Carlos Saldaña, comisarios del ciclo.