Historia

La Quinta de la Huerta de la Salud, denominada Quinta del Cristo de la Salud en el plano de Facundo Cañada de 1900, formó parte del conjunto de fincas de recreo que proliferaron en el entorno de Madrid entre los siglos XVIII y XIX varias de las cuales se ubicaban en el entonces municipio de Hortaleza. Sus primeros propietarios fueron figuras de la nobleza, comenzando por Antonio José Álvarez Abreu, I Marqués de la Regalía, y pasando por los Marqueses de Vellisca, la Duquesa de Uceda y los duques de Frías. En 1860 pasó a manos de Antonio Urzáiz, quien comienza a darle un uso agropecuario. Pero el deterioro de las instalaciones era tan grave que el Ayuntamiento requirió formalmente a su propietario y, ante la pasividad del mismo, en 1885 se dictó orden municipal de desalojo. En 1894 -según reza en una inscripción en la puerta monumental- se verificaron importantes obras de rehabilitación. Sólo un año más tarde compró la finca Silverio Gutiérrez y Gutiérrez, que ya en el siglo XX heredó su hija Gregoria Gutiérrez. A su fallecimiento, pasó a su hijo Pedro Tobar Gutiérrez, notario de Madrid, que modernizó la finca y construyó una serie de instalaciones agropecuarias y edificios: establos, el silo, viviendas, y otras edificaciones como el granero o el palomar-mirador, ya desaparecidos. Pedro Tobar fallece en 1932 y la quinta la hereda su padre, que muere dos años más tarde, transfiriéndose el predio a su criada, Antonia Álvarez Herranz. Durante la Guerra Civil fue ocupada temporalmente por el militar republicano Enrique Líster. A partir de ese momento, comienza la decadencia de la finca
En los años setenta del siglo pasado, la construcción de la colonia Virgen de la Salud supuso la pérdida de gran parte de la finca. Sin embargo, gracias a la movilización vecinal y a la intervención de Jesús Morón, abogado de la asociación “La Unión de Hortaleza”, se logró conservar parte del terreno y evitar la demolición del silo. En 1988 se configuró el actual parque, recuperando edificios históricos para nuevos usos públicos, y estableciendo un cerramiento perimetral que consolidó el conjunto.