Cómo prevenir los efectos del calor y proteger su salud

Las olas de calor son episodios de temperaturas excesivamente altas que se mantienen durante tres o más días consecutivos. El término se aplica según la temperatura “normal” en la zona de que se trate, ya que la misma temperatura puede considerarse normal en algunos lugares o “extrema” en otros, en los que su clima habitual es menos cálido. La humedad y la ausencia de viento incrementan los efectos del calor.

El calor no afecta a todo el mundo por igual, depende de diversos factores individuales y de las circunstancias del momento. Pero, de forma general, los grupos de población especialmente vulnerables o de riesgo son:

  • Lactantes así como niños y niñas de corta edad
  • Mayores de 65 años, especialmente las personas más ancianas
  • Las personas dependientes y/o con deterioro cognitivo
  • Quienes padecen una enfermedad crónica (cerebrovascular, cardiovascular, renal, neurológica, respiratoria, diabetes, trastornos mentales…)
  • Personas que requieren determinados medicamentos, como neurolépticos, antidepresivos, antiparkinsonianos, broncodilatadores, antiinflamatorios no esteroideos, sulfamidas, aminoglucósidos, diuréticos, antihipertensivos, antianginosos, antiarrítmicos, antiepilépticos, etc.
  • Quienes trabajan al aire libre, prectican deporte o realizan actividades que requieren esfuerzo en ambientes exteriores
  • Personas obesas
  • Aquellos que se encuentran en situación de aislamiento social, de exclusión o precariedad
  • Turistas o transeúntes que proceden de zonas o países más frescos y que no estan aclimatados a temperaturas elevadas.

Las enfermedades o síndromes relacionados con el calor se producen a causa del elevado calor ambiental y de la pérdida de la capacidad de regular la temperatura corporal. La forma más leve de lesión por calor son los calambres musculares intermitentes en las extremidades y abdomen, que aparecen sobre todo cuando se realiza ejercicio o una actividad física intensa en la que se suda mucho. Se aliviarán tomando zumos ligeros, soluciones salinas o bebidas isotónicas para deportistas. Las enfermedades más graves son el agotamiento por calor y el golpe de calor.

ANTE EPISODIOS DE ALTAS TEMPERATURAS, RECUERDE:

  • Tenga especial precaución al comienzo de la época estival o durante una primera ola de calor, cuando nuestro organismo aún no está acostumbrado a las altas temperaturas y el esfuerzo de adaptación que tiene que realizar es mayor.
  • Beba frecuentemente sin esperar a tener sed. Tome al menos dos litros de líquidos al día (agua, zumos, infusiones o bebidas isotónicas para deportistas). Limite el consumo de café, té y colas. Evite las bebidas alcohólicas o muy azucaradas.
  • Haga comidas ligeras. Aumente el consumo de ensaladas, verduras, gazpachos y frutas.
  • Cuando esté en casa, permanezca en la zona o habitación más fresca durante el mayor tiempo posible. Si no dispone de aire acondicionado, averigüe qué sitios refrigerados hay cerca de su domicilio por si precisara acudir a ellos para refrescarse.
  • Baje las persianas y los toldos de las ventanas expuestas al sol, sobre todo si vive en pisos altos.
  • Dúchese o refrésquese frecuentemente.
  • Use ropa amplia, ligera y de color claro. Utilice calzado cómodo y que transpire.
  • Limite, en la medida de lo posible, las actividades laborales o deportivas intensas al aire libre, especialmente a las horas más calurosas del día. Haga descansos frecuentes.
  • Si puede, salga a primera hora de la mañana o al atardecer, cuando la temperatura es más fresca. Camine por la sombra.
  • Protéjase del sol aplicándose cremas fotoprotectoras y utilizando sombreros y gafas de sol.
  • No permanezca mucho tiempo en un coche parado o sin aire acondicionado, aunque las ventanillas estén abiertas. No deje nunca a menores o mascotas solos en su interior.
  • Si toma habitualmente medicamentos o padece alguna patología crónica, pregunte en su centro de salud o farmacia qué medidas complementarias debe adoptar. No se automedique ni suprima ningún medicamento por su cuenta. Manténgalos siempre siguiendo las indicaciones de conservación que figuran en el envase.
  • Esté pendiente de sus familiares, amistades o conocidos de edad avanzada, especialmente si viven solos.
  • Bebés y menores son muy sensibles a los efectos del calor. Preste atención si muestran irritabilidad o llanto inconsolable. Manténgales siempre frescos y con hidratación adecuada.
  • Durante las olas de calor esté al tanto de la información que facilitan los medios de comunicación y los servicios socio-sanitarios. Siga los consejos y las medidas preventivas que recomienden.
  • En cualquier caso, si sospecha que puede padecer algún síntoma importante o problema relacionado con el calor que no puede resolver, busque atención sanitaria.

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